Francia desplegará más de 70.000 policías para evitar nuevos disturbios
Para este sábado se espera nuevas protestas sociales en rechazo de estudiantes y la población en general ante el aumento del costo de vida en ese país
El gobierno francés anunció este viernes el despliegue de 70.000 policías y gendarmes para evitar nuevos desórdenes durante las protestas sociales previstas el sábado, ante los “numerosos llamados en redes sociales a cometer abusos” y “saqueos”.
La segunda economía de la Unión Europea vivió el pasado sábado uno de los episodios de violencia urbana más importantes de los últimos años, seis meses antes que los franceses elijan al sucesor del presidente centroderechista, Emmanuel Macron.
Las protestas de estudiantes de secundaria por las condiciones educativas a finales de septiembre derivaron en un movimiento en todo el país, alimentado por la indignación ante el aumento del costo de vida.
“No estamos satisfechos”, aseguró Nathanaël Combary, del sindicato estudiantil Renouveau lycéen, tras una reunión con Macron, al llamar a mantener “el pulso” con el gobierno en espera de los anuncios previstos el lunes.
Pero el margen de maniobra del gobierno, minoría en el Parlamento, es limitado, máxime cuando busca aprobar un fuerte ajuste fiscal en el presupuesto de 2027 para reducir el elevado nivel de deuda y déficit públicos, y tranquilizar a los mercados.
Los disturbios agravaron una imagen de Francia ya lastrada por la situación de sus arcas públicas. Como muestra, el rendimiento de su bono soberano a 10 años se situó de nuevo por encima del 5%, algo inédito desde 2002.
Esta progresión refleja el temor de los inversores sobre la capacidad del Estado francés para reembolsar su deuda, cuyo costo se hubiera encarecido todavía más si la agencia de calificación Moody’s degradaba la nota de Francia.
Sin embargo, Moody’s se abstuvo de modificar la calificación manteniendo su evaluación en Aa3 con perspectiva negativa.
“Seremos intransigentes”
Para evitar nuevas escenas de caos, que dieron la vuelta al mundo, el gobierno prometió un despliegue policial “masivo”. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 policías y gendarmes, así como una veintena de blindados de la gendarmería, 15 camiones con cañones de agua, helicópteros, drones, etc.
”Constatamos que hay numerosos llamados procedentes del movimiento de la ultrazquierda y de la extrema izquierda radical (...) a cometer abusos” y “saqueos”, declaró el funcionario en rueda de prensa.
Las autoridades acusan de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas”, especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de las grandes ciudades, para saquear tiendas.
Entretanto, el primer ministro Sébastien Lecornu afirmó el viernes en Limoges que “el nivel de amenaza sigue siendo elevado” antes de la nueva jornada de protestas prevista el sábado, con especial atención en “la ultraizquierda” y “la delincuencia”, pero defendiendo un dispositivo de seguridad adaptado tras los desmanes del 17 de octubre.
En Orléans, a unos 100 kilómetros al sur de París, también habrá un importante dispositivo, cuando se esperan hasta 30.000 personas en una manifestación contra el congreso del partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, favorita de la presidencial en los sondeos.
Con las autoridades ya bajo presión sobre la seguridad, un hombre de 39 años perpetró este viernes un ataque “terrorista” y presuntamente “racista” cerca de París, que dejó un muerto y varios heridos, antes de ser detenido.
Museos cerrados
Desde los disturbios del sábado, el gobierno descartó imponer el estado de emergencia y abogó por otras medidas para retomar el control, como los toques de queda parciales y la prohibición de manifestaciones, si no las convocan actores “legítimos” como sindicatos.
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En París y Marsella, segunda ciudad de Francia, las autoridades autorizaron las manifestaciones solicitadas por las centrales sindicales, mientras que la marcha en Lyon fue prohibida. Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron durante protestas no autorizadas.
Ante la nueva jornada de protestas, muchos comerciantes en París protegieron las vitrinas de sus negocios con tablones de madera, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus comercios de eventuales pillajes.
“Sobre el terreno he visto bates de béisbol, barras de hierro y escopetas de caza”, advirtió el presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia, quien llamó a “bajar la persiana” y a “dejar actuar a la policía”.
Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y las dos sedes de la Ópera de París, así como las Fundaciones Cartier y Louis Vuitton, permanecerán cerrados excepcionalmente el sábado.