Este es un momento oportuno para precisar algunas urgencias cuando atravesamos una tensión entre la gobernabilidad, el funcionamiento de lo público y las demandas privadas y sociales insatisfechas. Una de ellas es la necesidad de encontrarle un rumbo económico al desarrollo nacional a partir de la tan repetida, y puesta en duda, capacidad productiva extractiva boliviana. Para ayudarnos, aparece “Santa Cruz $.A.” que, en palabras de sus autores, sin ninguna vergüenza y dicho con ironía, proponen destruir el mito productivo de Santa Cruz, uno de los pocos procesos con capacidad de generar excedente.
Mal haríamos en desaprovechar esta circunstancia y debemos reconocer la necesidad de profundizar una narrativa que la necesitamos todos en Bolivia, que nos permita subirnos al árbol y mirar el bosque de América Latina, para que no nos angustie tanto lo que está ocurriendo en el mundo. Cuando estamos debatiendo Pacto Fiscal, distribución 50/50 de los recursos, y una alternativa federal, y a unos cuantos meses de haber elegido autoridades nacionales y autonómicas, hay quienes pretenden cambiar el eje del debate contra el centralismo y llevarlo a la injusticia social y la exclusión que produce el desarrollo económico. Para quienes trabajamos en territorio esto es incorporar un elemento de incomodidad pues siendo manifiestamente críticos con un modelo de desarrollo logiero, nos resulta difícil aceptar una propuesta ideológica que no supera la década de los 80, al intentar vencer a la falange de los 50. Soy de los que cree que debemos realizar los ajustes necesarios, y así Bolivia puede contar con la apuesta de competitividad, sostenibilidad e inclusión que está trabajándose en Santa Cruz y que resulta válida para cualquier departamento de Bolivia.
Sin negar ninguna realidad y la existencia de conflictos reales, necesitamos apelar a nuestra mayor inteligencia para, a partir de ella, proponer las soluciones.
Al debate del tema económico, existe el de la realidad poblacional y territorial que está definida por el Censo. Si los 11.400.000 habitantes, por el absurdo, se vinieran a vivir al Departamento de Santa Cruz y quedaran vacíos los 8 departamentos restantes, seríamos, solamente, 30 habitantes x km2. Siguiendo con el ejercicio, si a la extensión del departamento de Santa Cruz (370.621 km2) le sumamos la extensión del departamento del Beni (213.564 km2), y en los 584.185 Km2 de ambos se vinieran a vivir la totalidad de la población boliviana quedando vacío 7 departamentos, sólo seríamos 19 habitantes por km2. Como referencia, la República de El Salvador tiene 300 habitantes por km2). Y cerrando las proyecciones para el Censo del año 2034, cuando el 90% de la población boliviana vivamos en áreas urbanas, la pregunta que debemos hacernos ahora, es, ¿qué haremos con un territorio de 1 millón de km2 técnicamente sin población? ¿Mercurio en los ríos, depredación, factorías delincuenciales?
Cierra la lista de las urgencias el debate político e ideológico de los instrumentos de la democracia que, en este momento, están rotundamente debilitados. Parece imperiosa la necesidad de discutir el ejercicio de nuestra vida en la sociedad y el Estado. Eso se llaman, Partidos Políticos. ¿Quiénes son los líderes calificados para ello?