Analista: Cambio de comandante policial “no sofoca la desconfianza” y la falta de credibilidad
Este lunes se conoció la renuncia del general Mirko Sokol, la cual fue aceptada por el presidente Rodrigo Paz, y en su lugar asumió el coronel Adrián Javier Álvarez
El politólogo Gustavo Pedraza consideró que el cambio en el mando de la Policía Boliviana no logra sofocar la desconfianza ni la falta de credibilidad que atraviesan al Gobierno y, por el contrario, puede acrecentarlas.
A su juicio, la salida de Mirko Sokol se produce en un contexto de caída de legitimidad y creciente sospecha en la sociedad, observando que el relevo policial se suma a un escenario en el que las decisiones oficiales deberían apuntar precisamente a recuperar la confianza social.
“La caída de legitimidad, la disminución considerable de confianza, de credibilidad, han agravado la situación del Gobierno. Y en ese contexto de sospecha acentuada, de baja credibilidad, de desconfianza, el cambio del comandante de la Policía es un agregado a que estos sentimientos en la sociedad crezcan, no sofocan la desconfianza”, advirtió.
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Sokol dejó el cargo este lunes y su renuncia fue aceptada por el presidente Rodrigo Paz. Horas después, Adrián Javier Álvarez fue posesionado como nuevo comandante general de la Policía Boliviana, de manera interina, en un acto encabezado por el mandatario, quien tomó el juramento de la nueva autoridad.
Pedraza considera que la salida de Sokol abre una interrogante que, por el contexto, adquiere especial relevancia: “¿A quién le conviene? ¿Quién gana con la salida del comandante general de la Policía?”.
El analista recordó que durante su gestión el general había denunciado la existencia de organizaciones “cuasi delincuenciales” dentro de la institución y encabezado un operativo contra un personaje vinculado al narcotráfico, refiriendo al capo uruguayo Sebastián Marset.
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Pedraza evitó señalar a un responsable concreto detrás de la salida de Sokol y remarcó que cualquier conclusión en ese sentido sería subjetiva; sin embargo, planteó que los distintos hechos de la gestión del excomandante deben ser considerados para comprender qué intereses pudieron verse afectados y por qué su salida genera nuevas dudas en un momento sensible para el Gobierno.
A ello se suma otro elemento que alimenta la lectura política de la salida: en los últimos días, tanto el vicepresidente Edmand Lara como el expresidente Evo Morales habían pedido el alejamiento de Sokol del Comando General de la Policía.
Para Pedraza, que se haya producido el relevo permite incorporar esas demandas al análisis sobre los intereses que pudieron confluir en torno a la salida.