Marcha de la COB partió de Calamarca en rechazo del DS 5503; el objetivo es llegar el lunes a la ciudad de La Paz
La Central Obrera Boliviana (COB) inició este sábado una caminata desde Calamarca con rumbo a la ciudad de La Paz, en puertas de la reunión con el Gobierno programada para el lunes
La Central Obrera Boliviana (COB) inició este sábado una caminata en la localidad de Calamarca con dirección a la ciudad de La Paz en rechazo al Decreto Supremo 5503, que elimina la subvención de los combustibles.
La columna llegó en horas de la tarde hasta el sector de Villa Remedios, donde se dispersó por la lluvia que cayó en esa región. Este domingo partirán hasta Senkata, desde donde marcharán el lunes hasta la sede Gobierno.
Los movilizados cuestionan la norma no solo por esa medida, sino además porque supuestamente se ponen en riesgo los recursos naturales del país, una postura que fue rechazada por el Gobierno.
El pasado 18 de diciembre el presidente Rodrigo Paz eliminó la subvención de los hidrocarburos vigentes desde 1997, lo que desató las protestas de los afiliados a la COB, entre ellos mineros asalariados y maestros.
“Estamos acá para decirle al Gobierno nuestra protesta ante el decreto 5503 que es inconstitucional, es un maldito decreto que quiere imponer”, afirmó al comenzar la caminata Andrés Paye, dirigente de los mineros.
En ese contexto, cuestionó la administración del presidente Paz y cuestionó las medidas que asume para enfrentar la crisis económica.
Los afiliados a la COB iniciaron la marcha de manera pacífica desde el poblado rural de Calamarca, a unos 70 kilómetros al sur de la sede de Gobierno.
Lo hicieron portando banderas bolivianas en medio de arengas. “El pueblo unido, jamás será vencido”.
Esperan llegar el lunes a La Paz, en la previa del diálogo que el Gobierno convocó para las 11:00.
Bolivia importaba gasolina y diésel a precios internacionales y los vendía en el mercado interno con subvención, lo que derivó en el agotamiento de sus reservas de divisas y desató una aguda crisis económica.
El fin de los subsidios llevó a que el valor de los carburantes se duplicara. El litro de gasolina pasó de 53 centavos de dólar a 1 dólar y el de diésel de 53 centavos a 1,4 dólares.
La medida provocó el rechazo de diversos gremios. El actual Gobierno afirma que el esquema de subvenciones fomentó esquemas multimillonarios de corrupción.