“En vez de traer a 2 capos del PCC, habríamos traído a 20”: Policía brasileña apunta a más capturas en Bolivia
Tras una operación secreta que derivó en la captura de dos criminales brasileños en Santa Cruz, el jefe que encabezó las acciones advirtió que, de tener más tiempo, sería como pescar en una pecera
La captura de Roberto Prieto Filho, alias Betinho, y Márcio Barbosa da Silva, conocido como Beiço de Mula, ejecutada en Santa Cruz el pasado mes de septiembre, puede ser solo una parte de una operación de mayor alcance contra integrantes del Primeiro Comando da Capital (PCC) que residen en Bolivia, según reflejó Fábio Pinheiro Lopes, jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de la Policía Civil de São Paulo.
En una entrevista con SBT News, Pinheiro Lopes advirtió que los investigadores dieron cuenta de la presencia de otros brasileños durante su estadía en Santa Cruz de la Sierra y que, con más tiempo, se hubiera dado la oportunidad para detener a más.
“Si tuviéramos la posibilidad de quedarnos más tiempo allá, junto con la Felcn era como pescar en una pecera. En vez de traer a dos, habríamos traído a 20”, sostuvo el jefe policial durante la entrevista, aunque precisó que esto no implica que las otras personas identificadas estuvieran todas buscadas por la Justicia brasileña actualmente.
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La investigación se concentró inicialmente en Betinho, señalado como uno de los integrantes de alto rango de la organización criminal brasileña. Su búsqueda condujo a Santa Cruz, donde presuntamente residen varios líderes del PCC que permanecen prófugos.
Entre los identificados mencionó a un hombre conocido como Pantaneiro, a quien describió como jefe del PCC en Mato Grosso do Sul; sin embargo, el propio Pinheiro Lopes reconoció que este hombre no tenía una orden de búsqueda vigente, aunque residía en Bolivia.
Para Pinheiro Lopes, Santa Cruz ofrece condiciones atractivas para los criminales brasileños que buscan permanecer fuera del alcance de las autoridades de su país, reflejando la disponibilidad de restaurantes de lujo, gimnasios frecuentados por sospechosos y un costo de vida que consideró bajo en comparación con el nivel de vida que podían mantener.
Pinheiro Lopes también relató un episodio ocurrido en un restaurante ubicado frente a la plaza principal de Santa Cruz, donde vio a un hombre brasileño tatuado, de unos 40 años, que estaba acompañado por una mujer y que reaccionó con evidente nerviosismo al advertir la presencia de los investigadores. El hombre abandonó el lugar apresuradamente, pero los agentes no lograron fotografiarlo para establecer su identidad.
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Además, el jefe policial vinculó esa presencia con las actividades económicas del PCC, es decir, algunos de sus integrantes son próximos a la cadena de producción de droga y que pueden sostener una vida de lujo gracias a sus negocios y a servicios de protección. “El PCC se está apoderando de la producción de droga, es una realidad completa”, declaró.
A esa experiencia sumó la presunta utilización de testaferros para ocultar identidades y bienes, así como presuntos nexos con el capo uruguayo Sebastián Marset, quien presuntamente daba protección a los líderes del PCC.
Un escenario regional de expansión criminal
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente preocupación por la presencia de organizaciones criminales transnacionales en Bolivia, según lo advertido por Mónica Mendoza, representante en el país de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), quien señaló que se ha identificado una expansión de grupos como el PCC y el Comando Vermelho de Brasil, además de organizaciones mexicanas, peruanas y colombianas.
Mendoza advirtió que el fenómeno no se limita al tránsito de droga o a la producción de materia prima, ya que estas organizaciones pueden combinar narcotráfico, corrupción, contrabando, trata de personas y minería ilegal, además de disputar territorios y rutas.
También relacionó el incremento de los asesinatos por encargo con enfrentamientos entre grupos criminales, especialmente en zonas fronterizas con Brasil.
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