Cruceño de oro: Melchor Pinto, el médico que dirigió a una región para reclamar su derecho al desarrollo
Su labor no solo se limitó a ayudar a los más necesitados y encabezar la erradicación del bocio en Santa Cruz, sino que también encabezó la lucha por el 11% de las regalías petroleras, una conquista que impulsó el desarrollo cruceño
Desde la atención a los más necesitados y el combate del bocio hasta la defensa de las regalías petroleras, su historia quedó ligada a una región que buscaba transformar sus condiciones de vida, Melchor Pinto Parada fue un médico que terminó asumiendo una tarea mucho mayor que la de curar: dirigir a Santa Cruz en una lucha por su derecho al desarrollo.
“Es el cruceño más importante de la segunda mitad del siglo XX cruceño”, sostiene la historiadora Paula Peña al referirse a este ‘Cruceño de Oro’ que fue médico, alcalde, ministro de Salud y presidente del Comité pro Santa Cruz.
Melchor Pinto Parada nació en Santa Cruz de la Sierra en 1903. Estudió medicina en Chile y, al regresar, ejerció su profesión en una ciudad muy distinta a la actual. “Conoció la Santa Cruz de la Sierra, de calles de arena, sin pavimento, sin agua potable, sin electricidad para todos, sin comunicaciones”, recuerda Peña.
Pinto atendió gratuitamente a pacientes necesitados y se dedicó a combatir uno de los problemas de salud que marcaban a la población cruceña: el bocio. Su trabajo en este campo llegó a ser considerado determinante para su erradicación en Santa Cruz, según relata su nieto, Carlos Aponte Pinto.
La dimensión pública de Pinto tomó otro rumbo cuando asumió la Presidencia del Comité pro Santa Cruz en 1957, cuando la ciudad todavía arrastraba carencias y fue ahí cuando se reflejó que su demanda no era solamente económica, sino que estaba vinculada con la posibilidad de que los recursos generados por la región regresaran a ella para financiar su propio progreso.
El antecedente se remontaba a 1938, cuando el presidente Germán Busch decretó el 11% de regalías petroleras para el departamento productor; sin embargo, en 1955, durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, la Ley de Petróleos eliminó las regalías para los departamentos productores.
Esa decisión abrió una disputa que años después tendría a Pinto como uno de sus principales dirigentes que estuvo al frente del movimiento cívico cruceño que exigió que se respetara el derecho sobre las regalías, tema escaló con paros, cabildos y huelgas de hambre, mientras la tensión con el Gobierno nacional crecía.
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Pese al exilio y al escenario de confrontación, el derecho a las regalías fue reconocido por ley y las regalías petroleras empezaron a pagarse en diciembre de 1964, durante la presidencia de René Barrientos Ortuño. Con el tiempo, aquellos recursos se convertirían en una fuente decisiva para la transformación de Santa Cruz.
El economista Teófilo Caballero reseña que con esos recursos comenzó a impulsarse infraestructura básica para la ciudad y el departamento, como el alcantarillado y la conclusión de anillos viales que acompañaron el crecimiento urbano.
La historia de Melchor Pinto no puede reducirse al médico que atendía gratuitamente ni al dirigente que reclamó regalías. Fue ambas cosas y, en ese cruce, construyó una figura que permanece en la memoria de Santa Cruz: la de un ‘Cruceño de Oro’.