Abulgueit, el hombre que capitaneó la Liga Árabe en una de sus décadas más turbulentas
Fuad Abdelrahim
El Cairo, 30 jun (EFE).- El hasta este martes secretario general de la Liga Árabe, el egipcio Ahmed Abulgueit, deja su cargo tras una década vista como la más turbulenta en la historia contemporánea del organismo, marcada por graves crisis internas, desacuerdos y guerras devastadoras que amenazaron la seguridad de varios de sus 22 miembros.
Abulgueit, uno de los más veteranos diplomáticos de Oriente Medio, será sustituido a partir del 1 de julio por el también diplomático de carrera egipcio Nabil Fahmy, quien asumirá durante los próximos cinco años las riendas de la organización panárabe.
Nacido en junio de 1942 y graduado 22 años más tarde en comercio, Abulgueit dio un giro en su carrera e ingresó en el cuerpo diplomático de su país en 1965, forjando una trayectoria de más de cinco décadas que le permitieron convertirse en un peso pesado de la vieja guardia diplomática egipcia.
Su elección hace exactamente diez años para un primer mandato como secretario general del bloque panárabe ya supuso un primer desafío para el político, debido a las reservas de países como Catar y Argelia hacia su figura dada su avanzada edad (73 años).
Doha también cuestionó su vinculación con el gobierno del presidente Hosni Mubarak, derrocado por la revolución de 2011, y en el que sirvió como ministro de Exteriores.
Crisis simultáneas
Una vez elegido para el cargo, en el que fue renovado en 2021, heredó una serie de crisis simultáneas interárabes, como el boicot a Catar por parte de Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes y Baréin, además de guerras civiles y Estados fallidos en Siria, Yemen y Libia.
Abulgueit, en medio de una extrema fragmentación regional, también tuvo que gestionar las posturas colectivas para contener la creciente influencia e injerencia de potencias no árabes, particularmente por parte de Irán y Turquía, en esos tres países, así como en el Líbano.
Durante su segundo mandato le esperaban otras crisis aún más difíciles con los bombardeos e invasiones israelíes del sur del Líbano, el violento conflicto civil en Sudán y la destructora y sangrienta en la Franja de Gaza, una situación que culminó con la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Su respuesta se caracterizó por una diplomacia de contrapeso, defensora acérrima de la soberanía estatal de los países de la organización frente a grupos y milicias que han proliferado en la zona y que han llegado a amenazar la unidad en países como Irak, Líbano y Yemen, con los grupos proiraníes, o en Sudán, con las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
En Siria, cuya membresía en la Liga Árabe fue suspendida en 2011, Abulgueit supervisó el complejo proceso de reconciliación diplomática que culminó con su readmisión en el organismo en 2023.
Además, mostró una postura tajante frente a la intervención o los intentos de hegemonía extranjeros en suelo árabe o los recientes ataques iraníes contra los países del golfo Pérsico, si bien su actuación se limitó prácticamente a la emisión de comunicados de "condena" y "denuncia", reflejando el peso cada vez menor de la diplomacia panárabe.
Palestina como eje de unidad
Lo mismo se repitió en el caso del largo conflicto árabe-israelí, en donde Abulgueit consiguió mantener la relevancia de la causa palestina como eje unificador de la Liga, en un contexto alterado por los Acuerdos de Abraham (de 2020 y firmados por EAU, Baréin, Sudán y Marruecos), y las posteriores escaladas bélicas en el Líbano y Gaza.
La actuación de la Liga durante su último mandato ha sido criticada como "ineficaz" e "incapaz" de proteger la seguridad panárabe, incluso a nivel oficial en países como Kuwait o Emiratos Árabes, muy en particular tras los ataques iraníes contra los países del Golfo.
Abulgueit es autor de dos libros, 'Testigo de la guerra y de la paz' y 'Mi testimonio: la política exterior de Egipto 2004/2011', publicados en 2013 y traducidos posteriormente al inglés y al español.
En ellos relata su larga trayectoria diplomática, en la que ocupó cargos que oscilan desde asesor de primer ministro hasta puestos de consultoría en misiones diplomáticas, embajador o actor clave en negociaciones complejas, como las que dieron lugar a la firma de los acuerdos de paz entre Egipto e Israel (1978 y 1979). EFE
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