Activista saharaui encarcelado en Marruecos se declara en huelga de hambre indefinida
Rabat, 10 jun (EFE).- El activista saharaui Naama Asfari, encarcelado en Marruecos desde 2010, cumple este miércoles tres días de una huelga de hambre "indefinida" para protestar contra sus condiciones de reclusión, exigir atención médica adecuada y reclamar su traslado a una prisión en el territorio del Sáhara Occidental.
El grupo de periodistas independentistas saharuis Equipe Media, que citó fuentes familiares, informó de que Asfari, de 56 años y que cumple una condena de 30 años de prisión en la cárcel de Kenitra (al norte de Rabat), inició este lunes una "huelga de hambre indefinida" tras tres huelgas de advertencia de 48 horas realizadas el mes pasado.
El activista está considerado líder del llamado 'grupo de Gdaim Izik' y fue condenado en 2017 a treinta años de prisión por la justicia marroquí por la muerte de once agentes de seguridad marroquíes durante el desmantelamiento de un campamento de protesta saharaui en la localidad de Gdaim Izik, en 2010, en las afueras de El Aaiún, capital del Sáhara.
Asfari y una veintena de compañeros suyos fueron declarados culpables de homicidio y formación de banda armada, entre otros delitos, aunque organizaciones internacionales de derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, han sostenidos que los juicios estuvieron marcados con irregularidades procesales.
Reacción de Marruecos
La Administración Penitenciaria marroquí informó este miércoles en un comunicado que Asfari le notificó este lunes el inicio de una huelga de hambre y apuntó que las razones alegadas son "falsas", dado que el activista goza de "todos los derechos que le garantiza la ley" en Marruecos.
Según la institución, el recluso se encuentra en una celda individual con condiciones sanitarias e higiénicas adecuadas, tiene un paseo diario y una dieta basada en una prescripción médica.
Asfari, agregó la Administración Penitenciaria, se encuentra bajo seguimiento médico desde su ingreso en prisión, ha pasado 189 exámenes médicos en la cárcel y otros cinco en hospitales externos.
De acuerdo con la misma fuente, ha rechazado ser atendido en un hospital externo seis veces debido a su negativa a vestir el uniforme penitenciario, la última de ellas el pasado 26 de marzo.
El recluso, añadió, recibe visitas familiares, de su defensa y de organizaciones de derechos humanos.
La Administración Penitenciaria rechazó la petición de su traslado a una prisión del Sáhara Occidental argumentando que su condena supera los plazos de las sanciones previstas en las instituciones penitenciarias situadas en la región. EFE
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