Activistas y políticos ganan protagonismo en las protestas estudiantiles en Francia
Carmen Menéndez Cobos
París, 13 oct (EFE).- La movilización estudiantil se dividió este martes en dos marchas por las calles de París, en una jornada marcada por la presencia de la activista sueca Greta Thunberg y por la creciente confluencia con otros sectores sociales, que preparan una jornada de movilización más heterogénea para el sábado.
En la plaza de Italia de la capital francesa, punto de partida de una de las marchas, destacaba la presencia de adultos y representantes sindicales, mientras que los adolescentes y universitarios eran menos numerosos y visibles que en ocasiones anteriores.
Las pancartas y los grandes rótulos de las principales centrales sindicales francesas, como la Confederación General del Trabajo (CGT) y Fuerza Obrera (FO), sobresalían entre los manifestantes y reflejaban cómo la protesta empieza a extenderse más allá de las aulas.
"Cuanto más se afianza el movimiento, más se desarrolla su dimensión interprofesional", explicó a EFE Simon Gauthier, profesor y miembro de la CGT, que destacó el apoyo de trabajadores de otros sectores más allá del educativo.
También volvió a estar presente el alcalde de Saint Denis, Bally Bagayoko, de La Francia Insumisa (LFI), convertido en una figura visible del movimiento, que fue recibido de forma entusiasta por los jóvenes a su llegada.
"Estoy aquí para reiterar todo mi apoyo a estos estudiantes y gritar que el Estado debe responder, empezando por el presidente de la República y el ministro de Educación", declaró a EFE el alcalde, que denunció el silencio del Gobierno ante las reivindicaciones de los jóvenes.
Las banderas de La Francia Insumisa, el partido de izquierda radical, cuyo líder, Jean-Luc Mélenchon, también estuvo hoy en las marchas, destacaban entre los manifestantes. Diego, activista del partido, traductor e intérprete, defiende, sin embargo, la autonomía del movimiento.
"Es un movimiento de los jóvenes mismos. Ellos no necesitaron a La Francia Insumisa para decirles que fueran a manifestarse. Fueron ellos mismos los que se organizaron y nosotros solo queremos acompañarlos", explicó a EFE.
A su juicio, las protestas estudiantiles conectan con un malestar mucho más amplio, fruto del desgaste de la sociedad francesa tras diez años de presidencia de Emmanuel Macron.
"Lo de los estudiantes es como un elemento alrededor del cual se agregan muchas más cosas", señaló, en referencia a la convocatoria de una movilización que circula por redes sociales para el próximo sábado a la que se han sumado algunos de los protagonistas de los 'chalecos amarillos', surgido en 2018 contra el encarecimiento de los carburantes, el poder adquisitivo, la justicia fiscal y las desigualdades sociales y territoriales.
La presencia de Greta Thunberg en París no parece emocionar especialmente a los jóvenes, si bien Elsa, una universitaria, cree que su participación puede dar proyección internacional a la protesta.
"Es una figura políticamente muy importante y tiene influencia internacional. Eso demuestra que este movimiento es importante, que debemos ser escuchados y que nos concierne a nosotros, pero también a otros países e incluso al mundo entero", dijo a EFE.
Entretanto, los estudiantes siguieron agitando carteles en los que piden que se les escuche y se les respete: "Sentimos las molestias, nos movilizamos por nuestro futuro", se podía leer en una gran pancarta blanca sujetada por una docena de adolescentes.
"Vosotros sois grandes porque nosotros estamos de rodillas", rezaba otra.
Una chica sujetaba un cartón que decía: "La IA nos desprecia y el Gobierno nos reprime. ¿Qué hacemos?", reflejo de un malestar que va más allá de las reivindicaciones puramente materiales que piden más profesores en las aulas, mejores instalaciones y condiciones de trabajo.
De cara a la eventual movilización del sábado, Sigrid, que se presentó como profesora, anticipó una confluencia de reivindicaciones que irá más allá de las aulas.
"El sábado va a ser una gran convergencia de luchas. Tenemos que estar presentes", afirmó, convencida de que los docentes seguirán apoyando a los estudiantes en las próximas movilizaciones.
En un ambiente más relajado que en jornadas anteriores, la marcha arrancó al ritmo de la música que salía de los camiones con altavoces.
También se vieron menos policías y antidisturbios que en las manifestaciones de la semana pasada, aunque la prefectura ordenó cerrar ocho estaciones de metro en una amplia zona de París para facilitar el control de los manifestantes. EFE
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