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Adorni, la mano derecha de Milei que el presidente finalmente soltó tras sonado escándalo

Adorni, la mano derecha de Milei que el presidente finalmente soltó tras sonado escándalo

Por Natalia Kidd

Buenos Aires, 27 jun (EFE).- Manuel Adorni, jefe de Gabinete del Gobierno argentino y mano derecha del presidente Javier Milei, a quien conoció en un estudio de televisión, ha estado envuelto desde marzo pasado en un creciente escándalo por sus gastos suntuosos que finalmente derivó este sábado en su salida del Ejecutivo.

Nacido en la ciudad bonaerense de La Plata el 28 de febrero de 1980, Adorni cursó estudios de Contabilidad pública en la Universidad Argentina de la Empresa, donde se graduó en 2012 y fue profesor en la Universidad Abierta Interamericana y en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas.

Según él mismo ha relatado, por "casualidad" encontró su "lugar" en el periodismo, con participaciones en distintos medios de comunicación, primero como analista económico y luego en programas de debate político.

Mucho antes, un joven Adorni ya había intentado incursionar en los medios: se presentó a las pruebas para ingresar a la casa de 'Gran Hermano' en la primera edición en 2001 en Argentina de este popular programa de televisión, pero desistió de continuar con las audiciones porque, según contó, se dio cuenta de que era "un delirio".

Adorni conoció a Javier Milei en un estudio de televisión, debatiendo ambos en contra de las "ideas progresistas y de izquierda".

Hijo de un padre que simpatizaba con la Unión Cívica Radical y una madre con raíces peronistas, Adorni fue en 2019 uno de los fundadores del partido de derecha Uni2, que, después de fusionarse con otras formaciones, pasó a llamarse Republicanos Unidos.

A la par de su militancia política y sus participaciones mediáticas, Adorni amasó fama en las redes sociales con mensajes críticos al kirchnerismo. En abril de 2023 gano el premio Martín Fierro Digital en la categoría 'Mejor Twittero'.

A finales de ese año, cuando Milei asumió la Presidencia argentina, Adorni fue designado como portavoz del Gobierno, función que quedó bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de la hermana del jefe de Estado, Karina Milei.

A mediados de 2024, Adorni sumó el cargo de secretario de Comunicación y Medios, función por la que quedó al mando de la gestión de los medios públicos del Estado, sometidos a fuertes recortes por el Gobierno.

De estilo frontal, directo y a menudo controvertido, Adorni defendió sin medias tintas las políticas de ajuste de Milei y, gracias a sus habituales ruedas de prensa, se convirtió en uno de los rostros más visibles del Ejecutivo.

En mayo de 2025, compitió como candidato a legislador local de la ciudad de Buenos Aires por la fuerza de ultraderecha La Libertad Avanza, que lidera Milei, y su lista ganó los comicios con el 30,7 % de los votos.

No asumió, sin embargo, el escaño en la Legislatura capitalina porque en noviembre de 2025 Milei le designó como su jefe de Gabinete.

Los problemas para Adorni comenzaron en marzo pasado, cuando se supo que su esposa, Bettina Angeletti, viajó con él, como parte de la comitiva oficial, en un avión que llevó a Milei a Estados Unidos.

Eso fue la punta de un ovillo de posteriores revelaciones en la prensa y denuncias judiciales por viajes de lujo con su familia y compras y remodelaciones de inmuebles.

El patrimonio de Adorni quedó entonces bajo la lupa. Investigado por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete aseguró decenas de veces en medios y ante el Congreso no haber cometido delito alguno pero, en la práctica, no dio explicaciones detalladas de cómo hizo para afrontar esos gastos.

Finalmente, el pasado 10 de junio dijo en una entrevista que amasó ahorros por 500.000 dólares previo a su función pública gracias a inversiones en criptomonedas que no declaró ante el Fisco, una "confesión" que resultó poco creíble para la opinión pública y para la oposición, que impulsaba una citación a interpelación de Adorni con vistas a una moción de censura para destituirle.

Durante todos estos meses, Milei se empeñó en defenderlo y sostenerlo en el cargo, pese a que el creciente escándalo trajo consigo una caída en la imagen del Gobierno, peleas internas y una cierta parálisis en el Gabinete ministerial.

Sin más margen político, Milei se decidió a soltarle la mano. EFE

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