Agencias

Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez reivindican la dignidad del migrante en 'Animals'

Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez reivindican la dignidad del migrante en 'Animals'

Mikaela Viqueira

Los Ángeles (EE.UU.), 8 oct (EFE).- Los mexicanos Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez defienden una representación realista de la migración en Estados Unidos en 'Animals' ('Animales'), un suspense que cuestiona el control de las narrativas de poder y el valor real de las vidas migrantes.

"La gran mayoría de migrantes que llega a EE.UU. es gente muy trabajadora, muy honrada y que lo único que quiere es una vida mejor. Nadie se va de su casa porque quiere irse", cuentan en una entrevista con EFE.

Encarnados en Cecilia y Ramón en este suspenso, que aterriza en Netflix el próximo viernes, los mexicanos han querido alejarse de los clichés de "criminales, narcotraficantes, gente ignorante y sumisa", para ofrecer un retrato honesto de personas con el derecho a tomar decisiones propias, explica Paz.

"Es una representación muy particular de la dignidad del migrante, que son estos dos personajes que toman los mayores riesgos en la película, que tienen la menor protección y que es trágico cómo son los que hacen las mejores cosas y no se les permite ser héroes por la estructura de poder", dice por su parte Méndez.

La mirada mexicana en Hollywood

Tanto para Paz y Méndez, cuyo personaje además es un indocumentado y tiene un hijo, como para el estadounidense Ben Affleck, director, protagonista, escritor y productor del proyecto, garantizar una perspectiva mexicana marcó el eje central de la producción, que narra el secuestro del hijo de Mark Kimball, candidato a la alcaldía de Los Ángeles.

"Desde el principio (Affleck) nos dijo: Los necesito porque esta película es mitad México, mitad de Estados Unidos y todo lo que es México tiene que venir de ustedes. Si hay algo en el guion que no les guste, si hay alguna situación que sea inverosímil, por favor lo cambiamos todo", recuerda Méndez.

Esa curiosidad por integrar la visión de los actores permitió que la película sorteara los obstáculos de la trama.

"Se ha extendido esta forma de vernos muy negativa y por supuesto que hay gente que lo hace, pero lo hay en todas las nacionalidades. No es una cosa que solamente tenga que ver con Latinoamérica o con México específicamente", indica Paz por su parte.

Para la actriz, defender esta postura cobró una urgencia inusitada: "en este momento más que nunca, (hay que) decir que esta es la gran mayoría de las personas que están viviendo en EE.UU. y en mundo: vinieron a trabajar, a aportar", agrega.

Sin ir más lejos su personaje, una trabajadora en el hogar de Milo Bradford, cuida además del hijo Mark y Abby Kimball (interpretada por Kerry Washington).

"¿Cuántos casos hay así en Estados Unidos y en España y en muchos lugares donde son los migrantes los que son los cuidadores de lo más preciado?", se pregunta la actriz.

¿Cuánto vale una vida?

La película plantea la necesidad de cuestionarlo todo y aborda una cuestión fundamental: ¿tiene todas vidas el mismo precio?

"¿Cuál vida vale más, la de un norteamericano o la de un mexicano? Por supuesto conocemos la respuesta y es que debería ser el mismo valor, pero sabemos que no es así", lamenta Méndez.

Frente a esa asimetría y ante el viejo dicho de que la historia la escriben los vencedores, los intérpretes insisten en poner el foco sobre del control del relato. "El que controla la narrativa es el que tiene más poder, más dinero y más influencia", subraya el actor.

Por lo tanto, "es sumamente importante, como ser conscientes de quién nos está dando los mensajes y de ir a buscar en otros lugares las fuentes, informarnos desde todos los lugares y no nada más creer a la fuente de poder que está o controlada por el poder", sentencia Paz. EFE

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