África mejora su gobernanza en la última década, pero empeora en sus países más poblados
El Cairo, 31 oct (EFE).- El continente africano ha registrado un ligero avance en la calidad de su gobernanza durante la última década, aunque la mayoría de los ciudadanos africanos vive hoy en países donde las instituciones y las libertades públicas han empeorado, debido al deterioro registrado en las naciones más pobladas.
Así lo publicó este sábado el Índice Ibrahim de gobernanza en África (IIAG, en inglés), una herramienta bianual elaborada por la Fundación Mo Ibrahim para evaluar la calidad de la gobernanza en 54 países del continente, en el que señaló que las caídas registradas por los gigantes demográficos como Nigeria, la República Democrática del Congo y Sudáfrica, han provocado que más del 50 % de la población africana viva en países con balances negativos de gobernanza.
Durante la década analizada (2016-2025), la puntuación general de África mejoró ligeramente en 0,8 puntos, pasando de 49,3 a 50,1 "tras un periodo de altibajos", según la fundación, en el que el periodo entre 2019 a 2021 se caracterizó por el "estancamiento o incluso un ligero descenso, coincidiendo en gran medida con la pandemia de la COVID-19".
En general, 30 países, que albergan a casi la mitad de la población del continente (49,6 %), registraron una puntuación de gobernanza general más alta en 2025 que en 2016, aunque 23 experimentaron un deterioro y uno se mantuvo sin cambios, se apunta en el informe.
Seychelles, el mejor; Sudán del Sur, el peor
De acuerdo con el índice, Seychelles, además de ser el país con mejor desempeño en 2025, registra la mayor mejora de todos los países desde 2016, con 78,6 puntos (+8,3).
A este país insular le siguen en la clasificación Mauricio, Cabo Verde, Botsuana, Sudáfrica, Namibia, Marruecos, -que entra entre los diez mejores por primera vez- Senegal, Ghana y Kenia, todos ellos con una media de 67,4 puntos, 17,3 puntos por encima de la continental.
El último puesto, el número 54, es ocupado por Sudán del Sur, con 20,4 puntos; y le sigue Somalia por la cola, con el número 53 y con 26,6 puntos.
Sudán del Sur es el país más joven del mundo y tiene previsto celebrar las primeras elecciones de su historia el próximo 22 de diciembre, aunque el proceso llega rodeado bajo un fuerte cuestionamiento por la falta de censo electoral, la escasez de fondos, la debilidad institucional, así como la fractura entre el poder y la oposición.
Por otro lado, la fundación señaló que resulta "preocupante" que siete de los países más deteriorados, es decir que bajan en puntuación en gobernanza, estén experimentando un "declive acelerado": Burkina Faso, Guinea, Guinea-Bissau, Mozambique, Níger, Sudán y Túnez.
De hecho, seis de estos siete -todos excepto Mozambique- sufrieron un golpe de Estado durante la década analizada, lo que impulsó esta tendencia de empeoramiento, por lo que el estudio resalta de manera directa la correlación entre la inestabilidad política y el deterioro de los servicios públicos.
Asimetría entre economía y derechos humanos
Entre las categorías analizadas para la gobernanza en el continente, el informe pone de manifiesto una asimetría entre el progreso socioeconómico y el retroceso en los derechos democráticos.
Por un lado, las categorías de "fundamentos para la oportunidad económica" y "desarrollo humano" han mostrado un crecimiento en la última década, siendo estos dos los principales motores del índice.
Dentro de estas categorías, lo que más destaca ha sido la infraestructura (+7,7 puntos), impulsada por la acelerada penetración del acceso a internet (+10,2) y las comunicaciones móviles (+16,8).
Sin embargo estos avances han coincidido con un deterioro en las estructuras democráticas e institucionales.
Por ejemplo, la categoría de "seguridad y estado de derecho" cayó 1,7 puntos en el decenio, mientras que la "participación, derechos e inclusión" descendió 1 punto.
Dentro de esta última, la subcategoría de participación es la que registró el mayor descenso de todo el informe, con un desplome de 5 puntos, reflejado en la reducción del espacio de la sociedad civil, las restricciones a la libertad de expresión y una menor rendición de cuentas pública.EFE
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