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Alaba, la voz de Austria

Alaba, la voz de Austria

Juan José Lahuerta

Madrid, 29 jun (EFE).- Hubo un tiempo en el que David Alaba imponía su fútbol por el físico. Hoy lo hace por la jerarquía. A sus 34 años, después de una sucesión de lesiones que le robó buena parte de los dos últimos cursos, el capitán de Austria afronta el duelo contra España convertido en un futbolista distinto al que brilló en el Bayern y conquistó el Real Madrid: menos velocidad, más liderazgo; menos ida y vuelta, más mando.

El giro comenzó en diciembre de 2023, cuando una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda detuvo en seco una carrera que parecía inmune a los contratiempos. Después llegaron un problema en el aductor y otro en el menisco. Desde entonces sólo pudo jugar 30 partidos con el Real Madrid, uno de cada cuatro posibles. Casi dos años en los que la continuidad dejó de formar parte de su vida.

Austria, sin embargo, nunca dejó de esperarle. Su seleccionador, Ralf Rangnick, encontró una manera de que su capitán no desapareciera del equipo. Durante la Eurocopa de 2024 la federación austríaca le concedió un papel tan insólito como revelador que definió como el de 'non-playing captain', el capitán que no juega. El seleccionador convenció al Real Madrid para que le permitiera vivir el torneo junto al grupo. "Será un vínculo entre el cuerpo técnico y el equipo, aportando su experiencia, su carisma y su personalidad", explicó.

Alaba no jugó un solo minuto, pero tampoco abandonó nunca su sitio. Participó en las charlas técnicas, convivió con sus compañeros y llegó incluso a dar instrucciones desde la banda. El brazalete podía estar en otro brazo. La voz seguía siendo la misma.

La voz que nunca se apagó

Un par de años después, esa voz ha vuelto también al césped. Alaba ha sido titular en los tres partidos del Mundial, aunque Rangnick continúa administrando cada esfuerzo. Frente a Argelia le sustituyó en el minuto 67. "Su músculo empieza a avisar y no queremos correr riesgos", explicó después de un duelo que terminó en empate (3-3). Austria sabe que necesita a su capitán. También sabe que debe cuidarlo.

El Alaba que se cruzará con España ya no es el lateral que recorría una banda de área a área ni el central capaz de sostener una defensa sólo con su velocidad. Se mantiene como un futbolista decisivo, pero de otra manera. Hoy, manda más de lo que corre. Su mayor virtud ya no está en las piernas, sino en la lectura del juego, la colocación y el liderazgo que ejerce sobre una selección construida alrededor de su jerarquía mientras otros tienen galones de creatividad, físico y contundencia.

Frente a España volverá a sumir un papel en el que ordenará a sus compañeros. Rangnick le ha utilizado como central izquierdo y desde su posición dirige la salida del balón, corrige coberturas y protege a un equipo que presiona muy arriba. Su duelo no será sólo con el delantero que caiga por su zona, sino también con Lamine Yamal, a quien deberá frenar a través de coberturas clave.

Sus casi dos años de calvario cambiaron a Alaba. Ya no necesita imponerse por velocidad o recorrido. El jugador del Real Madrid (hasta el 30 de junio), marca diferencias desde la colocación. El paso del tiempo y las lesiones le han obligado a reinventarse, pero también le ha convertido en un líder todavía más influyente en su selección.

Porque Austria ya no necesita que Alaba vuelva a ser el futbolista que fue. Necesita que siga siendo el líder en el que se ha convertido. Después de casi dos años peleando contra las lesiones, el defensa del Real Madrid ha descubierto que la autoridad no nace sólo de las piernas. A veces basta con una voz. Y pocas pesan tanto en el vestuario austríaco como la suya. EFE

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