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Alan Parks: "En el Glasgow clandestino de la Segunda Guerra Mundial era fácil desaparecer"

Alan Parks:

Irene Dalmases

Barcelona (España), 11 may (EFE).- Tras seis historias policíacas con el atormentado agente Harry McCoy en el Glasgow de los años 60, el novelista escocés Alan Parks regresa con 'Cielo rojo sobre Glasgow', la primera parte de una trilogía con el expolicía Joseph Gunner de protagonista, en unas semanas infaustas de la Segunda Guerra Mundial.

Parks explicó este lunes en una entrevista con EFE que tanto en los años 60 como durante el período de la Segunda Guerra Mundial la ciudad escocesa era un lugar con "mucho flujo" de personas, "nadie sabía exactamente qué pasaba, había mucha gente con mucho dinero en el mercado negro, mucho conflicto y mucho crimen".

"Era un lugar en el que durante la guerra se podían hacer auténticas fortunas, donde era fácil desaparecer, con muchos soldados y marineros pululando por allí, gente que no se podía volver a incorporar al ejército y acababa en un mundo clandestino, sin que nadie tuviera claro su paradero", precisó.

Había como una ciudad "oculta", opuesta a lo que más se conoce de la guerra, y el novelista pensó que era "interesante" analizarlo.

Un trasfondo histórico verídico

Publicada por Tusquets, en 'Cielo rojo sobre Glasgow' el lector conocerá al expolicía Joseph Gunner, hijo de un marino de la Armada sueca y de una escocesa, que regresa a la ciudad en marzo de 1941, tras ser herido como soldado en Francia.

Su antiguo jefe Drummond lo acaba convenciendo para que le ayude a investigar el hallazgo de un cadáver, con unas características muy determinadas, encontrado en los escombros de un edificio bombardeado.

Como trasfondo histórico verídico, y sin poder desvelar mucho, está el hecho de que el nazi Rudolf Hess saltara en esa época en paracaídas desde un avión, cerca de la ciudad, sin quedar claras cuáles eran sus intenciones.

Para Parks, era un oficial nazi "raro, creía en los pueblos arios, en la astrología" y todavía hoy hay discrepancias sobre qué sentido tuvo su acción cerca de Glasgow, si era para llegar a una suerte de acuerdo para finalizar la guerra con Gran Bretaña o para todo lo contrario.

"Lo que hubiera sido una locura hubiera sido no incluir algo de esto en esta novela; era una oportunidad", apuntó el autor, de igual forma que no es baladí que aparezcan en la trama algunos espías.

Un personaje complejo, en la encrucijada

Sobre Joseph Gunner el novelista dice que es un hombre que regresa a su ciudad con secuelas físicas y mentales, que se encuentra con una comisaría de policía en la que sólo están oficiales jubilados o chavales muy jóvenes, con lo que no hay nadie encargado de investigar crímenes y él se va a encontrar con un "asesinato complicado".

"Es un personaje complejo que no está lo suficientemente bien para volver a la policía, a la expectativa, en una encrucijada", explicó.

Además, le sirve para abordar otra cuestión, como es la de la adicción entre personas que han combatido: "Algo que se asocia mucho a Vietnam, pero en la Segunda Guerra Mundial se empleaba mucho, la morfina, y hubo soldados que regresaron con un problema de adicción a esta sustancia".

Como es habitual en Parks, la trama criminal, las descripciones sobre el horror de la guerra, las desigualdades sociales, aparecen, en este caso, en una ciudad sin niños en las calles, tomada por el polvo y el ruido, en la que en según que momentos, costaba respirar.

McCoy solo se ha tomado un descanso

A los lectores de la serie protagonizada por Harry McCoy, el novelista les avanza que ya ha escrito un nuevo título, 'Las tumbas de julio', y que, simplemente, con la nueva serie de Joseph Gunner le ha querido dar un pequeño descanso.

Asimismo, dio a conocer que ya ha terminado el segundo volumen de la trilogía con Gunner, que transcurre en el Nueva York de antes de Pearl Harbor; y el tercero, en el que está trabajando, lo ubica entre las ciudades francesas de Marsella y Niza, con lo que abandona Glasgow, aunque haya referencias a la ciudad.

Por otra parte, el escritor Liam McIlvanney, padre del inspector McCormack, que en un par de novelas vive a una esquina de McCoy, y el propio Parks han escrito a cuatro manos una historia en la que ambas criaturas de ficción trabajan codo con codo en la resolución de un caso en Glasgow. EFE

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