Alpe d'Huez, donde la afición neerlandesa combina ciclismo y fiesta
Voiron, Francia, 23 Jul 2026 (AFP) -
Una de las 21 curvas míticas de Alpe d'Huez es conocida por ser escenario de la mayor y más loca fiesta en el ciclismo.
Miles de entusiastas de la bicicleta teñidos de naranja y animados por el alcohol y por una sed insaciable de bailar y festejar, acuden en masa a la curva 7 cada vez que el pelotón del Tour de Francia escala la icónica montaña alpina.
El ambiente que crean es único, ruidoso y frenético incluso para los estándares de lo que se vive habitualmente en los puertos de montaña del Tour.
Este año, el Tour subirá el Alpe d'Huez el viernes, mientras algunos de los aficionados neerlandeses llevan ya días instalados en los estrechos arcenes sin parar de bailar música dance y pop.
- La curva siete -
Para los corredores neerlandeses en el Tour, éste es el uno de los momentos más esperados, de igual modo que los Pirineos suelen congregar a miles de aficionados vascos.
"Es una montaña superespecial, por supuesto, la Montaña Holandesa y la famosa curva siete", dijo el neerlandés Thymen Arensman antes del inicio del Tour.
"Tengo recuerdos superespeciales de esta subida porque cuando era un niño pequeño, como tantos otros neerlandeses, fui allí de vacaciones con mis padres", contó el corredor de Netcompany Ineos, de 26 años, que ganó dos etapas del Tour el año pasado.
"De pequeño estaba muy entusiasmado y deseoso de hacer esta subida también lo más rápido posible".
Arensman y sus compañeros de equipo del Netcompany entrenaron en las curvas de Alpe d'Huez antes de que empezara el Tour.
A pesar de la ola de calor de los primeros diez días y de las velocidades récord en varias etapas, la parte más dura del Tour llega en esta tercera semana, con tres llegadas consecutivas en alto en Los Alpes antes de la tradicional etapa final el domingo en París.
- Objetivo: Llegar a la cima -
Para algunos corredores, el objetivo es simplemente llegar al final de la etapa del Alpe d'Huez dentro del límite de tiempo.
"La curva estará bien, del resto de la subida no estoy tan seguro", dijo al AFP Frank van den Broek, que corre su tercer Tour, a la AFP.
Con salida en Gap, la segunda etapa del tríptico alpino cuenta con 127,9 kilómetros y un desnivel positivo de 3.500 metros.
En términos de dificultad, el Alpe d'Huez (13,8 km al 8,1%) no hace, sin embargo, honor a la fama que le precede. "No está a la altura del mito. Es mucho menos dura que el Granon o el Plateau de Solaison, por ejemplo", subraya incluso Thierry Gouvenou, el diseñador del recorrido del Tour, en declaraciones a la AFP.
En la primera visita del Tour en 1952, Fausto Coppi dio tal sensación de facilidad que los organizadores consideraron que la subida no era lo suficientemente selectiva y tardaron veinticinco años en volver allí.
Pero desde entonces, el Alpe d'Huez se ha convertido en un gigante del Tour de Francia. Entre 1976 y 2008, la subida nunca estuvo más de dos años sin acoger la carrera, forjando su leyenda gracias, en particular, a las múltiples victorias holandesas (Zoetemelk, Kuiper, Winnen, Rooks, Theunisse).
bc/dmc/iga/dr
NETCOMPANY