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Alvarno demuestra la maestría y el lujo de su costura con el negro como protagonista

Alvarno demuestra la maestría y el lujo de su costura con el negro como protagonista

Inmaculada Tapia

Madrid, 18 sep (EFE).- Mencionar a Alvarno es hablar de una firma que se encuentra en la primera división de la moda. Después de cinco años fuera del circuito de desfiles -que no del diseño- presentó una colección preciosista, con una costura impecable donde el negro y la maestría de los bordados a mano mantienen las señas de identidad de la casa.

Alvarno volvió a sorprender este viernes con la puesta en escena de su colección. La explanada de la Galería de las Colecciones Reales de Madrid acogió por primera vez un desfile.

La firma cerró hoy la semana de la moda madrileña Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, donde ganó el premio a la mejor colección de manera consecutiva en 2014 (su debut), 2015 y 2016, lo que obligó a la organización a cambiar las bases y lo que dice mucho de su buen hacer y puesta en escena.

Una vez más, Álvaro Castejón (Pamplona, España, 1971) y Arnaud Maillard (Dijon, Francia 1970) son autores de una confección pulida, artesana, con gusto por el detalle y la puntada precisa, fieles a lo aprendido de los grandes maestros con los que trabajaron como Karl Lagerfeld, Oscar de la Renta, Givenchy o Alexander McQueen.

"No miramos el pasado, vivimos el presente y nos damos cuenta que ahora nuestra propuesta puede parecer más suave, pero en realidad tiene más fuerza", admiten a EFE al unísono.

Reconocen que se mueven en el terreno de la contradicción al convivir dos personalidades muy diferentes, pero siempre con una costura "rigurosa, sensual y arquitectónica", que definen como un minimalismo barroco.

Su nueva colección tiene reminiscencias de un pasado reciente, no está sujeta a una temporada concreta, "son prendas concebidas para permanecer", matiza Castejón sobre los 50 diseños que presentaron y que recorren los 'bestseller' de la firma bajo un nuevo concepto.

Vestidos donde predomina el negro, el color que puso de moda en el siglo XVI el rey español Felipe II, en una época en la que era sinónimo de lujo y poder, y que ellos vinculan a la elegancia y a momentos de celebración.

Siluetas ochenteras, donde un volumen que puede parecer ostentoso cobra movimiento y resulta fluido y armonioso. Encajes dorados y sutiles transparencias cubiertas por capas "muy sofisticadas", según Maillard, "muy de alfombra roja", fieles a la esencia de la marca, conforman una colección muy definida.

Resaltan los bordados a mano, "con decenas de horas de dedicación" detrás, y la deconstrucción de un encaje que han traspasado a otro modelo transformándolo y haciendo un guiño al 'upcycling' (reciclaje).

Las flores son un elemento presente confeccionadas con lentejuelas, pero también aparecen en rafia y cristal en 'looks' en los que, a diferencia de otras ocasiones, también combinan con zapato plano. Así cerraron una vuelta con honores a la pasarela del dúo creativo. EFE

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