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Amazonas, ciclistas y artistas: el vestuario que creó nuevas feminidades en el siglo XIX

Amazonas, ciclistas y artistas: el vestuario que creó nuevas feminidades en el siglo XIX

Nerea González

París, 24 sep (EFE).- Desde la escritora George Sand a la pintora Rosa Bonheur, pasando por otros nombres menos conocidos para el gran público, una nueva exposición en París repasa cómo las mujeres del siglo XIX se apropiaron paso a paso de la vestimenta masculina para reivindicar una feminidad disidente a la impuesta por la sociedad de la época.

La muestra, bautizada 'Un vestiaire à soi' ('Un vestuario propio', con guiño a Virginia Woolf), se podrá ver en el Palacio Galliera, que alberga el Museo de la Moda de París, del 26 de septiembre al 14 de febrero y consta de unas 500 piezas entre vestidos, trajes, accesorios y también fotografías y documentos.

Propone un relato de la historia de la moda muy diferente al que acostumbran esta clase de instituciones, explicó este jueves al presentar el proyecto a la prensa Marine Kisiel, conservadora y comisaria de la exposición, ya que habitualmente los museos de la moda se centran en "las feminidades normativas" y en las "figuras triunfales" de los grandes modistos y modistas.

"Es importante darse cuenta de que el siglo XIX patriarcal, colonial, capitalista e industrial es también el de la invención de todo lo que nos hace como sociedad hoy", precisó Kisiel.

La emancipación progresiva de la mujer se inscribe en esa línea, en un momento en el que los códigos civiles aún la trataban como a una menor de edad. En ese camino, la moda fue un instrumento de reivindicación y un símbolo político para ocupar poco a poco los espacios reservados solo a los hombres.

Es el caso de los trajes de las amazonas, con pantalones interiores para montar a caballo como los hombres (anteriormente solo podían hacerlo con las piernas de lado); de los de las ciclistas gracias a la explosión del transporte de dos ruedas a finales del siglo XIX; del travestismo frecuente -y visto con buenos ojos- en el teatro o del uso de sombreros de copa o pajaritas.

El recorrido ilustra también la aparición del traje de chaqueta, de los uniformes militares femeninos y, en general, la apropiación progresiva por parte de las mujeres de los materiales, patrones de sastrería e incluso de los colores asignados hasta entonces solo a los hombres.

Así, la moda acompañó la voluntad de transformación del papel de la mujer en la sociedad del siglo XIX, en especial en Francia y en el mundo anglosajón.

El guardarropa de Rosa Bonheur

Estas pequeñas grandes revoluciones en los armarios vinieron aparejadas de debates sobre la fluidez del género, la androginia y la orientación sexual, asuntos que en ocasiones eran motivo de escarnio en la prensa, como queda también patente en la exposición a través de fragmentos de publicaciones y caricaturas de la época.

"Son cosas que eran ampliamente debatidas al final del siglo XIX por razones políticas, sociales y culturales", señaló Kisiel, y que no están "lejos de los desafíos del mundo de hoy", donde también se cuestiona el género y lo binario.

En público, en aquella época, solo algunas mujeres que habían recibido permisos de "travestismo" podían utilizar pantalones, como la pintora Rosa Bonheur (1822-1899), una de las artistas más conocidas de su época -reconocida en especial por la representación de animales- y una figura abiertamente lesbiana ya en su época.

Apreciar algunas de las piezas originales de su guardarropa -creado especialmente para ella, sobrio y con un gran equilibrio entre las formas masculinas y las femeninas- es uno de los principales atractivos de 'Un vestiaire à soi'.

Y es que el vestuario de Bonheur, que aunque ha perdurado hasta nuestros días muy bien conservado en el castillo de By, donde residió y donde falleció la pintora y escultora, nunca había sido restaurado ni mostrado en exposiciones hasta esta iniciativa del Museo de la Moda de París. EFE

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