Amor, risa, engaños y espíritus en la "apuesta" inaugural de Cannes 'La Vénus électrique'
Cannes (Francia), 13 may (EFE).- Amor, mentiras y espiritismo se mezclan en la comedia francesa 'La Vénus électrique', un viaje al final de los años 20 de la mano de una supuesta médium (Anaïs Demoustier) y de un pintor viudo (Pio Marmaï) que abrió anoche con risas la 79 edición del Festival de Cannes.
"La comedia es una apuesta", recordó este miércoles el director del filme, Pierre Salvadori, en una rueda de prensa junto al equipo de la película, tras el estreno de gala anoche en la alfombra roja del Palacio de Festivales.
El riesgo es hacer o no reír al espectador, pero no es algo "tan simple", incidió Marmaï, y en especial en una función de apertura del Festival de Cannes.
"Cuando oí ayer que 2.000 personas se reían me dije '¡funciona!'", evocó el actor.
Salvadori describió esta comedia como un filme "sobre el amor que no nos hace hacer locuras", pero que "nos resucita", y que es igualmente "intenso".
Cuenta la historia de una mujer llamada Suzanne (Demoustier) que se gana la vida como puede en una feria y a la que acude un artista, Antoine Balestro (Marmaï), que está profundamente deprimido por la muerte de su esposa Irène (Vimala Pons), y quiere contactar con su espíritu.
Atraída por el dinero que puede ganar y convencida también por el marchante del pintor, Armand, al que interpreta Gilles Lellouche, Suzanne fingirá ser poseída por el espíritu de Irène para que Balestro pueda volver a sus lienzos.
Pero por el camino ambos se van enamorando sin remedio, a pesar de la red de mentiras que los envuelve, y todo narrado con un estilo que recuerda a la comedia de cineastas legendarios como Ernst Lubitsch (una de sus grandes influencias, según admitió Salvadori en la rueda de prensa).
La película trata también "de la relación entre el arte y el dinero", detalló Salvadori, quien además es coautor del guion del filme junto a Benjamin Charbit y Benoît Graffin, a partir de una idea original de Rebecca Zlotowski y de Robin Campillo que se remontaba a diez años atrás.
Tanto el realizador como los actores destacaron la manera en la que la película crea una relación casi íntima con el espectador, que siempre sabe más que los personajes, porque en palabras de Salvadori "la mentira es un arte absoluto en la comedia".
"Es un placer suplementario porque tenemos una complicidad con el espectador" y porque es un "juego" lleno de "capas", expresó Demoustier.
Igualmente destacó de su personaje su "vitalidad" y su "inteligencia", una tónica habitual, dijo, de los personajes de este realizador francés conocido precisamente por sus comedias, gracias a títulos como 'Hors de prix' ('Un engaño de lujo', 2006).
En Cannes, el equipo de 'La Vénus électrique' fue consultado sobre la preocupación del mundo del séptimo arte francés por la creciente influencia del multimillonario Vincent Bolloré, asociado a ideas de extrema derecha, en todos los sectores de la industria (ya posee el grupo Canal + a través de Vivendi y, para 2028, va a tomar el control total de la cadena de cines UGC).
Dado que unos 600 profesionales del cine firmaron una carta abierta sobre este tema que fue publicada en vísperas del comienzo del festival, entre ellos figuras como Juliette Binoche; Salvadori reafirmó su compromiso con la "diversidad" y la "independencia", pero manifestó que por el momento no ha visto intentos de controlar el contenido de las películas, en especial con Canal +, que es por ley uno de los grandes financiadores de la industria del cine galo.
"El día que me pidan hacer otro filme, que me pidan hacer una biografía de no-sé-quién, me iré", dijo. EFE
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