Andrada se disculpa: "Me desconecté, estoy muy arrependido y no lo volvería a hacer"
Redacción Deportes, 26 abr (EFE).- Esteban Andrada, portero argentino del Real Zaragoza, se mostró "muy arrepentido" por lo ocurrido este domingo en el partido frente al Huesca, en el que fue expulsado tras propinar un puñetazo a Jorge Pulido, capitán del equipo oscense, al que pidió disculpas por un acto que fue fruto de una desconexión y que, según aseguró, no volverá a ocurrir.
"Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy", explicó el guardameta en un vídeo publicado en las redes sociales del Real Zaragoza.
"A lo largo de mi carrera solo he tenido una expulsión y fue por tocarla con la mano, se puede ver mi trayectoria, Fue una situación límite, me salí del contexto y reaccioné de esa forma. Estoy muy arrepentido No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera", explicó Andrada, que se enfrenta ahora a una dura sanción.
También pidió disculpas a Jorge Pulido: "Somos colegas y sinceramente fue un acto mio que me desconecté en ese momento y acá estoy para las consecuencias que me diga LaLiga. Si quieren que vaya a hablar para dar explicaciones, iré", concluyó el portero zaragocista.
Previamente, el Zaragoza emitió un comunicado en el que condenaba los incidentes al final del partido contra el Huesca en El Alcoraz y señalaba que "analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes" con Esteban Andrada.
"Somos ejemplo y referentes para muchos aficionados, sobre todo niños y niñas, que en cada partido nos alientan y aspiran a convertirse algún día en uno de sus ídolos. Es por ello que estas lamentables imágenes no deberían haberse producido jamás", agregaba el texto.
Con 1-0 en el marcador y en el minuto 98, Andrada fue expulsado por empujar a Pulido. Nada más ver la tarjeta roja el argentino perdió el control y busco al capitán del Huesca para propinarle un puñetazo en la cara.
El derbi aragonés ente el Huesca y el Zaragoza acabó en una batalla campal en el campo en un final caótico y que se saldó con varias tarjetas y tres expulsiones entre los dos equipos, enzarzados a raíz de una entrada con un puñetazo de Andrada a Pulido.
A partir de ese momento a se produjo una batalla con todos los jugadores y suplentes enzarzados y peleándose entre ellos. EFE
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