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Antiguo convento vuelve a ser un espacio de culto para honrar a Richard Moszka en México

Antiguo convento vuelve a ser un espacio de culto para honrar a Richard Moszka en México

Ciudad de México, 15 oct (EFE).- El antiguo convento de las Carmelitas Descalzas, sede del museo Ex Teresa Arte Actual, vuelve a ser en Ciudad de México "un espacio de culto" para honrar la obra del canadiense Richard Moszka a través de la exposición 'Basura de artista... no sé si llorar o ensayar mi risa frívola y banal', una muestra que dialoga con la arquitectura del siglo XVI y la estética 'punk' de la obra del artista.

"Me encanta la idea de que este espacio de culto regresa a ser un espacio de culto, pero distinto", declaró a EFE el director del museo, Luis Orozco, sobre el contraste visual que genera la exposición de obras de arte contemporáneo en un espacio religioso del siglo XVI.

La exhibición rescata por primera vez el acervo y algunas obras del creador fallecido en 2025, cuyos materiales se daban por perdidos tras la invasión de su vivienda en la colonia Roma antes de ser recuperados por sus allegados e instituciones colaboradoras.

Nacido en Montreal en 1968 pero radicado en la capital mexicana desde 1993, Moszka fue una figura referente del arte contemporáneo y la traducción cultural en México que se mantuvo al margen del mercado comercial mediante la producción de serigrafías, colaboraciones de performance y proyectos de investigación gráfica.

"Para mí era muy importante recuperar eso y trabajar con archivos que a veces no son carne de exposición, visibilizarlos, desacralizarlos y convertirlos en obra", declaró Luis Orozco.

Según Orozco, el concepto museográfico apuesta por una convivencia fluida con la arquitectura del convento tras abrir ventanas y nichos antes cerrados, permitiendo que las piezas convivan directamente con murales, placas de alabastro y escenas religiosas de la crucifixión.

"También ha sido un viaje de conocimiento, de diálogo con el edificio; si vamos a pelear con el edificio, vamos a perder siempre", resaltó el director sobre el desafío de adaptar la producción alternativa de Moszka a la arquitectura del convento.

El montaje expone la obsesión del autor por la serigrafía, los marcos de mallas que nunca recicló y los esquemas de autodestrucción visual, rechazando las etiquetas que encasillaban su trabajo en la temática del VIH.

Entre los elementos más destacados del recorrido figuran diferentes obras gráficas y "stickers" convertidos en láminas y cuadros y enmarcados en las paredes de piedra del antiguo convento.

Para Orozco, también amigo del artista, Moszka "llevó la serigrafía a unos niveles espectaculares y le sacó muchísimo juego a una técnica que es medio despreciada por ser tan accesible y barata".

La curaduría de la exposición corrió a cargo de Orozco, Jo Ana Morfin y Juan Pablo García Tamés, arquitecto y expareja del artista, quien asistió al recorrido de prensa previo a la inauguración y afirmó que Moszka le enseñó "a ver de otra manera los espacios y la ciudad".

La exposición estará abierta al público en la capital mexicana desde el día 16 de octubre hasta el próximo 31 de diciembre. EFE

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