Armenia, otra pieza del dominó que se le escurre de las manos a Putin
Moscú, 1 jun (EFE).- Armenia es la última pieza del dominó postsoviético que se le está escurriendo de las manos al presidente ruso, Vladímir Putin, desde que estallara la guerra en Ucrania, debido a sus aspiraciones a integrarse en la Unión Europea (UE).
Si Ucrania y Moldavia rompieron lazos con Moscú hace años, y Azerbaiyán ha elegido a Turquía como su aliado estratégico, ahora le ha tocado el turno al pequeño país caucásico limítrofe con Irán, que celebra elecciones legislativas el próximo domingo.
Armenia, que celebró a principios de mayo su primera cumbre con la UE, ha congelado su participación en la alianza militar liderada por Moscú debido a lo que muchos en el país consideran "traición" de Putin a Ereván en su guerra con Azerbaiyán por el control del territorio de Nagorno Karabaj.
Por las buenas o por las malas
Putin intenta mantener por la fuerza a Armenia en la órbita rusa. La fuerza no es la base militar rusa de Gyumri, sino las presiones diplomáticas -el embajador ruso fue llamado a consultas- y las múltiples sanciones aprobadas en cuestión de dos semanas contra las importaciones armenias.
A día de hoy, los armenios no pueden exportar al mercado ruso flores, verduras, agua mineral, vino, coñac, fresas y pescado, un serio revés para la economía nacional.
Además, Moscú enarboló el fantasma de la subida de los precios del gas -de 177 dólares a 600 por cada mil metros cúbicos-, una palanca a la que el gigante Gazprom suele recurrir para amedrentar a los países vecinos.
Putin, que llamó hoy al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, insiste en que el conflicto no es político, sino "puramente económico" -es imposible compaginar el acercamiento a la UE y la pertenencia a la Unión Económica Eurasiática (UEE), según Moscú-, aunque la realidad es que las presiones han coincidido con la campaña electoral en Armenia.
Moscú ha intentado promover a varios candidatos para hacerle sombra a Pashinián, pero esta política no ha hecho sino aumentar la intención de voto del líder armenio en las encuestas.
El empresario ruso-armenio Samvel Karapetián, que está en arresto domiciliario, era la gran esperanza de Putin, pero es que la doble ciudadanía le invalidaba desde un principio como candidato, según la legislación electoral.
Además, según medios independientes, el Kremlin ha lanzado una campaña mediática de desprestigio de Pashinián y estudia financiar el viaje a unos 100.000 votantes armenios residentes en Rusia.
El escenario ucraniano
La sombra de Ucrania sobrevuela cualquier rencilla en el espacio postsoviético. La UE, más que la OTAN, es a día de hoy el principal apoyo de Kiev y, por tanto, el nuevo enemigo existencial de Rusia.
Putin no dudó en recordar a Pashinián en las últimas semanas que el conflicto con Ucrania comenzó precisamente en 2013 con su acercamiento a la UE. Entonces, Moscú convenció a Ucrania con un crédito para que rechazara un Acuerdo de Asociación con la Unión y ahora intenta hacer lo mismo con las sanciones a Ereván.
Como consecuencia, en Kiev estalló una revolución europeísta que desembocó en una sublevación prorrusa en el Donbás promovida por Moscú. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Aunque Pashinián aseguró que en el conflicto con Ucrania no es aliado de Rusia, Putin insiste en que los armenios tienen que eligir un bando, el de Moscú. No valen medias tintas.
Por eso, exige a Ereván que convoque cuanto antes un referéndum. La respuesta de Pashinián no se hizo esperar. Habrá consulta, pero no antes de que Armenia esté a punto de recibir el estatus de candidato al ingreso en el bloque comunitario, al igual que ocurriera en el caso moldavo.
Para esto pueden pasar muchos años. Y es que Armenia es consciente de que plantear esa pregunta en estos momentos no tiene sentido. Sería una elección entre una realidad, la pertenencia a la Unión Económica Eurasiática, y lo que es ahora una utopía, el acceso a la UE.
Trump se adelanta a Putin en el Cáucaso
Pashinián pide tiempo, justo lo que no tiene Putin. Está en juego mantener a toda costa la influencia del Kremlin en su patio trasero.
Si la UE intenta recibir gas centroasiático eludiendo territorio ruso, Estados Unidos ya le robó a Moscú la iniciativa en el Cáucaso al acoger en la Casa Blanca la firma del preacuerdo de paz entre armenios y azerbaiyanos.
Además, Washington impulsó el corredor de transporte TRIPP durante la reciente visita a Ereván del secretario de Estado, Marco Rubio, lo que podría acarrear la expulsión de los guardias fronterizos rusos de la región que limita con Turquía e Irán.
Por ello, el presidente de EE.UU., Donald Trump, no dudó en respaldar abiertamente la reelección de Pashinián.
La prohibición este lunes de la apreciada trucha armenia del lago Seván no parece que pueda evitar que el milenario país se le escurra de las manos el próximo domingo a Putin. EFE
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