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Así se fraguó el desastre del Leicester

Así se fraguó el desastre del Leicester

Manuel Sánchez Gómez

Londres, 24 abr (EFE).- En menos de dos semanas se celebrará el décimo aniversario de la victoria más inesperada de todas. Del día en que un hombre cobró una apuesta de 5000 a 1 por el triunfo del Leicester City en la Premier League. Una de las historias más inverosímiles del fútbol moderno y que revivió la fe en que todo puede pasar en este deporte. Diez años después de aquel hito, el Leicester está en League One (Tercera división).

Este martes, en un triste empate a dos en casa ante el Hull City, el Leicester confirmó lo que parecía inevitable. Una sola victoria en los últimos 19 partidos, una sanción de seis puntos por irregularidades financieras, tres entrenadores diferentes y una plantilla que por presupuesto estaba destinada a ganar el Championship (Segunda división) y que sólo va por delante del Sheffield Wednesday, un equipo que por deducciones tiene -4 puntos en la tabla.

La marcha de Jamie Vardy el verano pasado acabó con el último rastro del equipo que se coronó campeón en 2016, pero las esperanzas eran de subir, como había ocurrido hacía dos temporadas, después de otro descenso inesperado en un equipo que tenía a James Maddison, Ayoze Pérez, Harvey Barnes y Youri Tielemans, pero nunca de acabar en League One, una categoría que sólo han pisado en una ocasión en su historia.

El accidente de helicóptero que lo cambió todo

El comienzo del declive del Leicester comienza en 2018, cuando su dueño, Vichai Srivaddhanaprabha, falleció en un accidente de helicóptero. Aunque el equipo siguió siendo competitivo, especialmente con Brendan Rodgers en el banquillo, rozando un par de años la clasificación a Liga de Campeones y ganando una FA Cup y una Community Shield, la muerte de Vichai provocó cambios en la estructura del equipo que hicieron que se resintiera la parte deportiva.

Futbolistas como Ayoze, Tielemans y Caglar Soyuncu se marcharon gratis. El equipo entró en una inestabilidad económica, dando sueldos desorbitados a jugadores que no lo merecían y errando en los fichajes, que desembocó en la temporada 2023-2024, cuando las pérdidas se desbordaron, saltó la alarma en la Premier y esta les denunció. Los 'Foxes' recibieron una sanción de seis puntos esta temporada que supuso otro clavo en su tumba.

A esto se une que las finanzas del equipo nunca fueron las mismas desde la pandemia. La familia Srivaddhanaprabha, dueña del equipo, hizo su fortuna con los 'duty free', por medio de la empresa King Power (que da nombre a su estadio) y la paralización de los vuelos dañaron las cuentas de estos empresarios tailandeses y a su vez del Leicester.

Las buenas actuaciones de los años posteriores amortiguaron esa caída. Ganó la FA Cup en 2020, llegó a los cuartos de final de la Champions League en 2017, sumó la Community Shield en 2021 y escaló hasta las semifinales de la Conference League en 2022. Además, terminó dos años consecutivos quinto en liga, a escasos puntos de volver a clasificarse al máximo torneo continental.

Ahora, sabemos que esas casi clasificaciones a la 'Champions' jugaron una parte importante a la hora de desequilibrar las cuentas de los 'Foxes'. De haber conseguido ese cuarto puesto, se habrían justificado muchos de los gastos de aquella época y quizá el club no habría incumplido el 'fair play' financiero correspondiente a las temporadas 2021-2022, 2022-2023 y 2023-2024, lo que resultó en la pérdida de seis puntos. El club apeló, pero un tribunal independiente desechó el recurso.

Muchas malas decisiones

Acabada la campaña 2021-2022, cuando terminaron octavos en Premier, la edad de oro del Leicester llegó a su fin. En los despachos, el club no supo gestionar los 70 millones que ingresaron por Wesley Fofana, gastando la mayoría de ellos en Wout Faes, Viktor Kristiansen y Harry Souttar, mientras que en el campo la situación se volvió insostenible.

Pese a tener a jugadores como Vardy, Ayoze Pérez, Youri Tielemans, Harvey Barnes y James Maddison, no ganaron ningún partido en las siete primeras jornadas, Brendan Rodgers, el técnico de los últimos éxitos, se marchó en abril y el equipo descendió en la última jornada.

De vuelta al Championship, el club tuvo la visión para contratar a un técnico de élite, Enzo Maresca, que los devolvió a la Premier sin titubear y tras apenas un año en el pozo. No en vano tenían el mayor presupuesto de la categoría y la mejor plantilla, en parte porque muchos de los jugadores más importantes tenían contratos suculentos firmados en la Premier y no querían marcharse.

Sin embargo, Maresca duró poco y no dirigió al grupo en la temporada siguiente. El italiano se fue al Chelsea y el Leicester confió en un Steve Cooper que repitió la terrorífica 2022-2023, sólo que ahora con peor equipo. En noviembre fue despedido, con un triunfo en doce jornadas, y se contrató a Ruud Van Nistelrooy, que completó uno de los peores periodos como entrenador que se recuerdan en la máxima división del fútbol inglés.

Su Leicester no marcó en casa entre el 8 de diciembre y el 12 de abril y con el descenso más que asegurado, la única razón para no despedir antes al neerlandés fue el poder computar su finiquito al curso siguiente, tratando de aliviar la presión del 'fair play' financiero.

Este curso, el español Martí Cifuentes trató de revitalizar una plantilla que pide a gritos una oxigenación, pero fue despedido, lejos de los puestos de 'playoff' y con una perspectiva más de sufrir por no descender que de volver a la Premier. La contratación de Gary Rowett no cambió la dinámica, la empeoró y este martes el Leicester confirmó el desastre.

Con un campo de entrenamiento de 100 millones de libras y una Premier aún fresca en las vitrinas, el curso que viene el Leicester competirá en League One, el final más inesperado para el equipo que logró el triunfo más inesperado. EFE

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