Agencias

Atrapados en Al Obeid, la ciudad bajo ataque y en riesgo de nuevas atrocidades en Sudán

Atrapados en Al Obeid, la ciudad bajo ataque y en riesgo de nuevas atrocidades en Sudán

Carles Grau Sivera

El Cairo, 30 jul (EFE).- A sus 25 años, Essam Mohamed solo tiene tiempo para pensar en dos cosas: sobrevivir a los incesantes ataques con drones y ayudar a cientos de miles de personas atrapadas en Al Obeid, una ciudad clave en el centro-sur de Sudán que se ha convertido en el foco de una gran ofensiva de los paramilitares.

"Son días bajo bombardeos constantes y la amenaza de misiles a cada instante. Uno puede salir de casa sin saber si regresará", relata a EFE este joven sudanés desde Al Obeid, donde lidera la iniciativa humanitaria Kayan para tratar de aliviar el sufrimiento de los suyos.

Según la ONU, la capital del estado de Kordofán del Norte, uno de los principales focos de la guerra iniciada en abril de 2023, acoge a medio millón de habitantes y a más de 100.000 desplazados internos, pero el Gobierno sudanés alerta de que las cifras no paran de aumentar y que la población se ha duplicado.

Una nueva catástrofe humanitaria

Al Obeid conecta el centro de Sudán con la capital, Jartum, por lo que ha estado bajo amenaza de asedio por parte del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) desde el inicio del conflicto y eso ha impedido en gran medida la llegada de ayuda humanitaria por los temores a que los convoyes sean atacados, como ya ha sucedido.

"Hay una grave escasez de alimentos... Nos enfrentamos a la hambruna. También hay crisis de agua y a esto se suma el problema de los ataques con drones contra gasolineras", resume Mohamed, que pide desesperadamente que el mundo ponga los ojos en Al Obeid ante la catástrofe que se cierne sobre ella.

El Ejército sudanés está impidiendo el cerco a Al Obeid, por lo que las FAR han optado por bombardear gasolineras, hospitales y todo tipo de infraestructura civil, algo que "ha disparado los precios de los alimentos y del transporte".

"Antes, un galón de gasolina (3,78 litros) costaba 9 dólares, ahora 58; el agua estaba a un dólar, ahora a 7. Es excesivamente caro. Que Dios nos ayude", lamenta el joven mientras recuerda que la gente no tiene opciones de huir, no solo por el peligro que supone, sino también porque es inviable económicamente.

Un asedio incompleto

La ciudad ha estado bajo "condiciones de asedio" durante 18 meses, según la ONU. Los paramilitares no han podido completar el cerco y, este sábado, el Ejército lo pudo aliviar tras tomar el control de la autopista de Al Sadarat, que conecta el norte de Al Obeid con Jartum.

Estas importantes pérdidas han llevado al líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo (alias Hemedti) a ordenar a sus combatientes a "no dormir", una amenaza que anticipa una intensificación de la ofensiva contra Al Obeid.

El analista y cofundador de la ONG Khartoum Aid Kitchen, Mohanad el Balal, asegura a EFE que, debido a su falta de progresos sobre el terreno, las FAR se han centrado en hacer Al Obeid "lo más inhabitable posible", aterrorizando a los residentes con ataques con drones "que no están siendo operados" por los paramilitares.

"Son operados, y esto lo dijo el propio Hemedti, por mercenarios colombianos", asegura el experto, que recuerda el apoyo que Emiratos Árabes Unidos (EAU) brinda a las FAR con armas de alta tecnología y mediante la contratación, entrenamiento y despliegue de combatientes extranjeros a Sudán, tal y como denuncian varias ONG internacionales.

Estos mercenarios, precisamente, fueron clave para la caída el pasado octubre de Al Fasher, en la vecina región de Darfur, tras un asedio de más de 500 días que, según investigadores de la ONU, culminó con una oleada de violencia de las FAR con "características de genocidio".

Prevenir nuevas atrocidades

"Estamos viendo patrones similares" a Al Fasher, advierte a EFE Mona Rishmawi, una de los principales miembros de la Misión de Investigación de la ONU para Sudán y que actualmente ha iniciado una pesquisa sobre la situación en Al Obeid.

La experta enumera "el cerco, el endurecimiento del control sobre la ciudad o la dificultad de llegada de la ayuda humanitaria", mientras que expresa su preocupación ante "la posibilidad de atrocidades" como la violencia sexual, saqueos o asesinatos en masa, tal y como sucedió en Al Fasher.

Todo esto es "evitable", asegura Rishmawi, que insiste en que "detener el flujo de armas" es de vital importancia, así como "los beneficios económicos de la guerra" para ambos bandos.

Y es que la guerra en Sudán no ha parado de intensificarse en potencia y capacidades militares desde su estallido en 2023, algo que ha provocado decenas de miles de muertos y el desplazamiento de 14 millones de personas, ante la impasibilidad de las partes beligerantes y de la comunidad internacional.

"Definitivamente, vemos este nivel de brutalidad en la guerra porque las partes piensan que pueden salirse con la suya", lamenta Rishmawi, que insiste en que la comunidad internacional debe mandar un "mensaje diferente" e imponer más sanciones a los responsables de esta guerra: "La rendición de cuentas es fundamental", sentencia. EFE

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