Agencias

Bandar Abás, el polo comercial iraní a orillas de Ormuz y en primera línea de la guerra

Bandar Abás, el polo comercial iraní a orillas de Ormuz y en primera línea de la guerra

Bandar Abbas, Irán, 21 Ago 2026 (AFP) -

Con una extensa costa a orillas del estrecho de Ormuz, el polo comercial iraní de Bandar Abás se ha visto en primera línea de la guerra con Estados Unidos, mientras sus residentes luchan por recuperar sus fuentes de sustento, devastadas por meses de combates.

Como en el resto de Irán, los problemas de dinero han golpeado a los hogares de esta ciudad del sur del país desde que los ataques de Estados Unidos e Israel desencadenaron en febrero la guerra en Oriente Medio.

Pero, a diferencia de gran parte del país, este puerto de alrededor de medio millón de habitantes ha permanecido expuesto a los combates incluso después de que un alto el fuego logrado el 8 de abril trajera un respiro a otras regiones.

A pesar de una tregua adicional en las hostilidades en julio, los residentes siguen sintiéndose asfixiados. Saeed Tajik, de 42 años, trabajaba en un astillero hasta que perdió su empleo. Ahora, conduce un taxi.

"Los precios de la vivienda y los alimentos se han vuelto extremadamente altos. Casi todos los productos básicos -arroz, yogur y aceite- se han duplicado", contó.

La escasez de combustible es habitual desde hace tiempo en el sur de Irán, donde las autoridades restringen los suministros en un intento por frenar un contrabando generalizado.

Pero ahora, "las filas se han vuelto más largas", agregó al pasar por una gasolinera, donde los conductores esperaban bajo el agobiante calor del verano. Y veces, según dijo, tras una larga espera simplemente les dicen que "no hay".

Ni el alto al fuego firmado en abril ni el acuerdo marco de junio han resuelto las discrepancias entre Washington y Teherán sobre la futura gestión del estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito mundial de hidrocarburos que se ha convertido en un candente punto de tensión.

Los ataques estadounidenses alcanzaron puentes, autopistas e infraestructura ferroviaria alrededor de Bandar Abás hasta mediados de julio, en lo que los analistas consideraron intentos de aislar la ciudad y perturbar la logística militar iraní en el sur.

- "No queda nada" -

Dentro de la ciudad, bajo una imponente estatua de concreto de dos hombres con armas apuntando hacia las aguas de Ormuz, las dificultades económicas se manifiestan en las largas filas de las gasolineras y en los altos precios en los mercados locales.

El aeropuerto, bombardeado, estuvo en gran parte cerrado hasta el 15 de agosto, lo que obligó a los viajeros a afrontar arduos trayectos por carretera, a veces con vuelos y travesías en barco.

Fuera de la ciudad, continúan las obras para reparar el puente de Gachin, partido por un ataque estadounidense, mientras los autos pasan traqueteando por un desvío polvoriento más abajo.

En la costa, hay amarradas embarcaciones tradicionales de madera conocidas como "lenjs" junto a buques pesqueros y comerciales, como parte de una red comercial centenaria que une el sur de Irán con los Estados árabes al otro lado del Golfo.

En su "lenj", Arash Tondro, de 45 años, solía transportar fruta fresca y seca iraní a Emiratos Árabes Unidos, de donde regresaba con artículos para el hogar y otras importaciones.

"Mis ingresos cayeron a cero al inicio de la guerra", contó el hombre. A causa del conflicto, las rutas marítimas regionales se vieron interrumpidas por la guerra y "muchos de los 'lenjs' fueron golpeados por drones", apuntó.

Pero el martes, Emiratos suspendió el comercio con Irán, al que acusó de un ataque contra un barco que Teherán negó haber cometido.

Ahora, Tondro sigue sin saber qué va a ocurrir con su trabajo.

"La gente del sur depende principalmente del comercio o de la pesca. Si les quitas el mar y el comercio, prácticamente no les queda nada. Aquí no tenemos agricultura; todo lo que hay proviene del mar", dijo.

- "Sin ventas" -

Al caer la noche y cuando el calor comienza a amainar, los vendedores de pescado se instalan en una concurrida calle donde exponen tiburones, atún y camarones.

Uno de ellos es Anoush Mallah, de 22 años, que tuvo que cerrar su tienda en un bazar por el vertiginoso aumento de las rentas.

"El negocio ha sido terrible desde que comenzó la guerra. No hay ventas, está muy flojo", dijo a la AFP.

De momento, los esfuerzos diplomáticos no han logrado poner fin a la guerra. Para Mallah, la incertidumbre solo aumenta la tensión.

"Que [la guerra total] empiece y dé algún resultado; por ahora, simplemente estamos en el limbo", dijo.

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