Barcelona, ultimo escenario de la guerra sin cuartel de dos clanes mafiosos montenegrinos
Vesna Bernardic
Zagreb, 15 abr (EFE).- La guerra entre los clanes mafiosos montenegrinos de Kavac y Skaljari, nacidos como un único grupo en la ciudad portuaria de Kotor, se ha extendido por Europa y América Latina con más de 70 muertos en una espiral de violencia vinculada al narcotráfico que dejó el martes su última víctima en Barcelona.
Un hombre se encuentra hospitalizado en estado grave tras ser tiroteado en la terraza de una cafetería en la que estaba sentado en el barrio del Poblenou de Barcelona, un caso en el que la policía catalana baraja como hipótesis principal un ajuste de cuentas.
Según el diario serbio Kurir, el herido es Krsto Vujic, alias 'Terminator', un presunto capo de los skaljari y uno de los fugitivos más buscados de los Balcanes, y que había sobrevivido a tres intentos anteriores de asesinato.
Un cisma por 200 kilos de cocaína
El origen del conflicto entre los dos clanes, que deben sus nombres a dos barriadas de la ciudad de Kotor, se remonta a 2014, cuando un cargamento de unos 200 kilogramos de cocaína desapareció en Valencia, lo que provocó un cisma en el entonces unificado clan.
Las desconfianzas y acusaciones cruzadas sobre un posible robo de la droga derivaron en una escisión y antiguos amigos, vecinos y socios que se conocían desde hacía años acabaron enfrentados hasta la muerte.
Los líderes recientes más importantes de los dos grupos rivales, como el ya asesinado Jovan Vukotić, de Skaljari; y Radoj Zvicer, jefe de Kavcani, eran amigos íntimos y padrinos.
Las hostilidades son tales que las fuerzas de seguridad de Montenegro, un pequeño país de 650.000 habitantes, describen la situación como una "guerra hasta el exterminio" entre dos organizaciones que cuentan con cientos de miembros cada una y con grandes recursos financieros procedentes del narcotráfico.
La primera víctima se produjo en 2015 y desde entonces se ha extendido una espiral de asesinatos y represalias por media Europa, desde Atenas, Viena o Estambul, hasta Marbella y Kiev, con la contratación incluso de sicarios especializados.
Las víctimas incluyen tanto a líderes como a miembros intermedios de ambas organizaciones, en ataques perpetrados en cafeterías, restaurantes, gimnasios, viviendas particulares o incluso en un funeral.
Las autoridades montenegrinas describen a ambos clanes como muy profesionales, con gran capacidad logística y recursos financieros millonarios procedentes del narcotráfico, lo que les permite contar incluso con francotiradores o expertos en explosivos.
Asesinatos y golpes policiales
El clan de Skaljari sufrió su golpe más duro en septiembre de 2022 con el asesinato de su líder, Jovan Vukotic, en Estambul.
En la actualidad los medios señalan como líder a su hermano mayor, Igor Vukotic, quien lleva años oculto tras sobrevivir a un atentado con bomba en su coche en 2016.
Vasko Ljeskovic, otro alto miembro de los skaljari, fue asesinado en 2024 de un disparo en el corazón mientras almorzaba en su casa familiar en Cetinje, pese a estar protegida por altos muros y cámaras de seguridad, en un ataque ejecutado por un francotirador desde una colina cercana.
El 10 de febrero de 2026, la policía montenegrina detuvo en su residencia a Radoje Zvicer, presunto líder del clan de Kavac y que había sobrevivido a un atentado en Kiev en 2020.
En 2025 la violencia fue tal que el presidente de Montenegro, Jakov Milatović, convocó de urgencia al Consejo de Defensa y Seguridad y definió la guerra entre clanes como uno de los mayores problema de seguridad para el país.
Según las fuerzas de seguridad, los grupos criminales de Serbia y Montenegro se han alineado con uno u otro bando en un conflicto que se ha expandido por toda la región.
Los aliados de los clanes en Serbia han sufrido un declive desde la filtración en 2021 de datos de la aplicación encriptada Sky ECC, que reveló cómo intercambiaban mensajes, fotos de torturas y planes de asesinatos, dejando al descubierto la magnitud y brutalidad de sus operaciones.
Numerosas informaciones, también de esa aplicación, indican que los dos clanes montenegrinos contaban con un profundo apoyo dentro de los servicios de seguridad y la policía, y que junto a sus aliados de Serbia controlan al menos el 30 % de la cocaína que llega a Europa procedente de Sudamérica.
Datos de ONG de investigación apuntan a un enorme blanqueo en Montenegro de dinero procedente del narcotráfico mediante préstamos a empresarios y ciudadanos que luego pierden sus propiedades bajo presión de los clanes, los cuales también invierten grandes sumas en la construcción en la costa.EFE
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