Beirut se vuelca con La Roja en una semifinal con Francia cargada de simbolismo
Beirut, 14 jul (EFE).- Los aplausos, los gritos y los suspiros que estallaron este martes en el centro de eventos Beirut Seaside Arena al término de la semifinal del Mundial entre España y Francia pusieron el broche a una noche en la que el fútbol volvió a cruzarse con la historia en el Líbano.
Mientras los aficionados de La Roja celebraban el pase a la final y los seguidores de la selección francesa lamentaban el desenlace, el ambiente dejó patente que el encuentro iba mucho más allá de un simple partido para una parte importante de la sociedad libanesa, en la que Francia conserva un lugar privilegiado en el imaginario colectivo por los estrechos lazos históricos, culturales y políticos que unen a ambos países.
En este recinto, situado en el puerto de la capital libanesa, una pantalla gigante congregó a decenas de aficionados que siguieron cada jugada entre exclamaciones en árabe, pero también en francés, español e inglés.
Aficionados por el deporte
Las camisetas de la selección española eran mayoría, impulsadas por una generación de seguidores atraídos por el estilo de juego de La Roja y por el talento de sus futbolistas, mientras que los seguidores de la selección francesa optaron por pintarse los colores de la bandera gala en la cara.
Tras el pitido final, Amir, un joven libanés de 24 años, dijo a EFE que apoya a la selección española desde siempre, porque le gusta su estilo de juego, mientras que su amiga Judi apoya a España por "rechazo a Francia y su colonización".
Pese a la derrota, Celine y Lea, dos chicas de Beirut, lucen todavía la bandera francesa pintada en el rostro. "Nos gusta Francia porque sus jugadores son muy buenos", explican a EFE, mientras que Mira, otra joven del grupo, dice que apoya al país galo porque su hermana espera obtener pronto la residencia y quiere ir a visitarla.
La inclinación de muchos libaneses por Francia tiene raíces que trascienden el deporte, sobre todo porque el francés sigue siendo una de las lenguas más utilizadas en el país junto al árabe y el inglés, continúa presente en el sistema educativo y mantiene un fuerte peso en la vida cultural y académica del Líbano.
Conectados por la historia
Ese vínculo se remonta al Mandato francés establecido en 1920 tras la desaparición del Imperio otomano, cuando Francia asumió la administración del Gran Líbano hasta la independencia del país en 1943 y la retirada definitiva de sus tropas en 1946.
Aunque ese periodo forma parte del pasado colonial del país, las relaciones evolucionaron posteriormente hacia una estrecha cooperación política, económica, militar y cultural que ha convertido a París en uno de los principales aliados internacionales del Líbano.
Francia ha liderado numerosas iniciativas de apoyo al país mediterráneo y ha desempeñado un papel destacado en los esfuerzos diplomáticos para afrontar las sucesivas crisis que ha atravesado durante las últimas décadas.
Esa cercanía quedó reflejada también este martes, coincidiendo con la celebración del Día Nacional de Francia, cuando el presidente libanés, Joseph Aoun, felicitó a su homólogo francés, Emmanuel Macron.
Aoun afirmó que los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que simboliza el 14 de julio "resuenan con especial fuerza en el Líbano", cuya historia, dijo, ha estado marcada por "un diálogo constante con Francia, basado en una larga amistad, una excepcional afinidad humana y una profunda unidad de valores y principios".
Admiración por el juego
Las palabras del mandatario llegaron apenas unas horas antes de que miles de libaneses se reunieran para seguir una semifinal que, por momentos, pareció dividir al país entre dos maneras distintas de entender el fútbol y también entre dos referencias profundamente presentes en la sociedad libanesa: la admiración por la selección española y el histórico vínculo con Francia.
Cuando las pantallas comenzaron a apagarse y los espectadores abandonaban lentamente el recinto, la conversación seguía girando alrededor de la semifinal.
Para unos había terminado una gran noche de fútbol; para otros, había sido también un recordatorio de que la historia compartida continúa dejando huella incluso en acontecimientos tan aparentemente ajenos a la política como un partido del Mundial. EFE
rsm/ism
(foto)(vídeo)