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Blindados y patrullas de élite silencian Hong Kong en el 37º aniversario de Tiananmen

Blindados y patrullas de élite silencian Hong Kong en el 37º aniversario de Tiananmen

Mar Sánchez-Cascado

Hong Kong, 4 jun (EFE).- Hong Kong amaneció este jueves con un perímetro de seguridad en torno al Parque Victoria, vehículos blindados en los accesos al recinto, barreras anticarro frente a grandes almacenes y patrullas de unidades especiales antiterroristas desplegadas en uno de los puntos comerciales más transitados de la isla, precisamente en el 37 aniversario de la represión de Tiananmen.

El dispositivo, visible desde primera hora, marcó el tono de una jornada que durante décadas estuvo asociada al duelo público y que hoy transcurre entre controles selectivos, registros de mochilas, vigilancia en las salidas del metro y la consigna tácita de no dejar rastro visible de memoria.

Custodiando el área, patrullas examinaban tributos, vestimentas, gestos, bultos y dispositivos, mientras la multitud rehuía las consultas y susurraba con desconfianza.

Dentro del parque, se visibiliza el vuelco histórico. El propio espacio en el que durante más de treinta años miles de personas encendieron velas por las víctimas y coreaban consignas prodemocráticas, acoge por cuarto año consecutivo una feria con puestos de comida, actividades familiares y actuaciones patrióticas impulsadas por asociaciones afines a Pekín.

Bajo presión

Un transeúnte explicó a EFE que estos días muchos residentes temen incluso recibir mensajes anónimos de texto y quedar situados en el radar de las autoridades, no tanto por el contenido como por el mero hecho de aparecer vinculados, aunque sea de forma indirecta, con la efeméride.

"Cualquier texto puede convertirse en un rastro prefabricado para incriminarte", advirtió. A esa red de presión se suman, según dijo, llamadas repentinas de funcionarios a particulares, contactos que muchos interpretan como señuelos para tantear reacciones, forzar un desliz y construir después un caso.

Ese terror salpica igualmente a las redacciones. Una cronista autónoma relató a EFE haber sido perseguida la jornada anterior por quince agentes, en un marcaje permanente que, antes de sabotear una acción puntual, pretendía desgastar y coaccionar.

La presión empezó ya en la víspera. El artista Sanmu Chen fue retenido brevemente cuando intentó atar a una señal de tráfico un cordel rojo de 6,4 metros, una referencia numérica a la fecha de la masacre. La creadora Chan Mei-tung, por su parte, fue escoltada hasta el metro por sostener un globo con un signo de interrogación.

El recuerdo de Jimmy Lai

Entre aquellos que persistían en aproximarse a Causeway Bay, ante el cerco y el recelo, figuraba un partidario de Jimmy Lai, editor del clausurado Apple Daily e icono emblemático del campo disidente regional.

El testigo relató a EFE bajo anonimato el zarpazo que la embestida de Pekín asestó al magnate, por aquel tiempo acaudalado y volcado a la industria manufacturera.

Conforme rememoró, "Lai volcó su consorcio al respaldo de la revuelta universitaria, confeccionó prendas con identidades de cabecillas perseguidos, proveyó refugios para los activistas en Pekín y costeó la Operación Pájaro Amarillo, el tejido secreto que logró evacuar de suelo comunista a centenares de opositores tras la represión".

Años después fundó Apple Daily, durante tiempo uno de los principales símbolos de la libertad de prensa en la excolonia británica. Hoy purga un castigo de 20 años de prisión, la más implacable dictada hasta ahora bajo la Ley de Seguridad Nacional promulgada por Pekín en 2020.

Ante la justicia

La batalla por la memoria se libra también en los tribunales. La abogada Chow Hang-tung y el sindicalista Lee Cheuk-yan, antiguos dirigentes de la Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Patrióticos y Democráticos de China, llevan más de cuatro años en prisión preventiva acusados de "incitar a la subversión" por organizar las vigilias de 2020 y 2021.

Las alegaciones finales concluyeron el 19 de mayo y el veredicto se espera en julio, mientras ambos afrontan una pena máxima de diez años. Amnistía Internacional los considera "presos de conciencia".

La represión se ha vuelto acumulativa. Los libros sobre Tiananmen han sido retirados de las bibliotecas públicas y el único museo dedicado a la masacre fuera de China continental cerró en 2021.

Mientras Hong Kong reduce el recuerdo a susurros, las conmemoraciones siguen convocadas en más de 30 ciudades de siete países. EFE

msc/imh/ah