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Brasil ante las urnas: desempleo en mínimos, intereses asfixiantes y una deuda al alza

Brasil ante las urnas: desempleo en mínimos, intereses asfixiantes y una deuda al alza

Carlos Meneses

Sao Paulo, 1 oct (EFE).- El nuevo presidente de Brasil heredará un país en desaceleración económica, con unos tipos de interés asfixiantes, la deuda pública al alza y un déficit que roza el 10 %, pero con el desempleo en niveles mínimos y la inflación relativamente bajo control.

Las elecciones del domingo 4 de octubre enfrentan dos modelos distintos para conducir la mayor economía de América Latina: la visión social del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el neoliberalismo del senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro.

Esta es la radiografía del gigante suramericano:

Recuperación y frenazo del PIB

Después de una década perdida (2011-2020), marcada por la recesión y crecimientos exiguos, el producto interno bruto brasileño (PIB) ha subido por encima del 2 % en los últimos cuatro años, aunque viene perdiendo fuerza.

"El PIB creció por encima de su potencial en los últimos cuatro años", afirma a EFE Renan Pieri, profesor de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

Lula estrenó su tercer mandato en 2023 con una expansión del PIB del 3,2 %, que llegó al 3,4 % en 2024.

Para ello, el Gobierno impulsó el consumo mediante la expansión de las ayudas sociales, la subida real del salario mínimo y el lanzamiento de grandes programas de crédito público en condiciones ventajosas, además de aumentar la recaudación tributaria.

Pero a partir de ahí la actividad económica empezó a desacelerarse: el 2,3 % en 2025 y todas las previsiones indican que este año no superará el 2 %, sostenido por la industria agropecuaria.

Intereses asfixiantes y alto endeudamiento

Esa pérdida de ritmo se debe en parte a una tasa básica de interés de las más altas del mundo.

Llegó al 2 % anual en lo peor de la pandemia de la covid-19. Sin embargo, superada la crisis sanitaria, el Banco Central de Brasil cerró el grifo monetario para contener la inflación.

Así, Lula arrancó su mandato con unos tipos oficiales del 13,75 %, bajaron al 10,5 % en mitad de su gestión y volvieron a escalar hasta un desorbitante 15 %.

Hoy vuelven a estar en el 13,75 %. ¿Consecuencias? Parón de la inversión, dificultades de acceso al crédito y mayor endeudamiento de las familias.

Según datos oficiales, las familias dedican ya cerca de un tercio de sus salarios a pagar sus deudas, un nivel récord.

"La carga de la deuda junto a los altos tipos de interés es una mezcla nociva", asevera a EFE Sidney Lima, analista de Ouro Preto Investimentos.

Deuda y déficit público al alza

En ese contexto, la deuda pública no ha parado de aumentar. Cerró 2022 en el 73,5 % del PIB y en agosto de este año era ya del 82,9 %.

"La deuda viene aumentando a una velocidad muy grande y, con un escenario fiscal bastante preocupante, afecta a la capacidad de inversión pública y a los tipos de interés", evalúa Pieri.

El déficit fiscal se ha duplicado bajo la Administración de Lula. En agosto pasado era del 9,48 % del PIB interanual, incluido el pago de intereses, frente al 4,68 % al término de 2022.

"La gran misión del próximo presidente será reformar y controlar de forma más directa el gasto de la máquina pública, hacer un ajuste", apunta Lima.

Lula ha prometido responsabilidad fiscal, pero rechaza que sea mediante un recorte de gastos que sí pretende llevar a cabo Flávio Bolsonaro.

Pleno empleo con aumento de los salarios

Pese al difícil escenario fiscal, el mercado laboral sigue mostrando una fuerte resiliencia.

La tasa de desempleo es del 5,3 % de la población activa, cuando en 2022 rondó el 9 % de media. El número de ocupados es récord: 103,5 millones.

La informalidad subió ligeramente y afecta al 37 % de los trabajadores, aunque los empleos con contrato formal están en máximos históricos.

Todo esto ha venido acompañado de un incremento del ingreso medio real de los trabajadores, actualmente en 3.777 reales (730 dólares / 640 euros).

Inflación controlada con un 'pero'

La inflación se ubica en el 4,22 % interanual, por debajo del techo de la meta, que es del 4,5 %.

Con todo, existe la percepción de que el costo de vida sigue elevado. Lula ha reconocido en campaña que "el pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras", especialmente los alimentos, algo que achacó a su antecesor.

El precio de los alimentos subió más del 50 % durante el mandato de Jair Bolsonaro. Con Lula ha seguido escalando, pero menos: alrededor de un 13 %. EFE

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