Agencias

Cali, de celebración de investidura presidencial a escenario de la tragedia en pocos días

Cali, de celebración de investidura presidencial a escenario de la tragedia en pocos días

Mario Baos

Cali (Colombia), 14 ago (EFE).- Hace una semana Cali concentraba la atención internacional al acoger la investidura del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella.

Hoy, esta ciudad, la tercera del país, centra las miradas por una razón muy distinta, la devastación provocada por un terremoto de magnitud 7,4, que deja hasta el momento 285 muertos y 379 desaparecidos, según el último informe que divulgó este viernes la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

El pasado 7 de agosto la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en el barrio Pampalinda, se vistió de gala para la investidura que por primera vez se hacía fuera de Bogotá, para lo cual hubo alfombra roja, banderas y caravanas de automóviles oficiales, pero siete días después la zona está llena de escombros.

Pampalinda es ahora un lugar difícil de reconocer, por sus calles circulan estos días ambulancias, bomberos, maquinaria pesada y voluntarios. Las cintas amarillas delimitan edificios que amenazan con venirse abajo y viviendas que, aunque siguen en pie, dejaron de ser hogares.

La transformación resulta especialmente dolorosa en la Calle Quinta, una de las arterias que atraviesa la ciudad y que el Grupo Niche inmortalizó en su canción de salsa 'Cali Pachanguero'.

En algunos edificios desaparecieron paredes completas. Desde la calle pueden verse habitaciones con camas todavía tendidas, baños con sus objetos personales, cocinas y cuadros que permanecen milagrosamente adheridos a muros que ya no ofrecen seguridad.

En algunos balcones todavía ondean las banderas de Colombia que tres días antes del terremoto habían sido colocadas para recibir a los invitados a la posesión presidencial a la que asistieron representantes de siferentes países. Ahora esas mismas banderas acompañan una ciudad en duelo.

De la ceremonia a los escombros

La Universidad Santiago de Cali, escenario de aquella jornada política, tampoco salió indemne.

La institución tuvo que suspender temporalmente sus actividades después de que el sismo causara daños menores en comparación con la destrucción en otros puntos de la ciudad, como vidrios rotos y pupitres dañados que obligaron al cierre de las instalaciones mientras equipos técnicos evaluaban las condiciones de seguridad.

A pesar de los daños, profesores y estudiantes de Medicina y de otros programas se han incorporado a las labores de atención y apoyo a los afectados.

"Nuestra Facultad de Medicina tiene desplegados profesionales de todas las áreas y programas, también tenemos líneas de atención en psicología y nos convertimos en un centro de acopio de ayudas para atender a las personas que lo perdieron todo en municipios cercanos que hoy nos necesitan", explicó a EFE el rector de la Universidad Santiago de Cali, Carlos Andrés Pérez Galindo.

Mientras la universidad intenta volver a funcionar, sus propias redes sociales han comenzado a contar otra historia: la de tres estudiantes que murieron en sus casas y que hacen parte de las 104 personas que, según el balance parcial, perdieron la vida en la ciudad.

Una ciudad que todavía busca

Cali no ha terminado de contar sus pérdidas. Las autoridades decidieron ampliar en 48 horas la ventana de búsqueda de personas con vida, pese a que los protocolos internacionales consideran las primeras 72 horas posteriores a un terremoto como un periodo fundamental para localizar sobrevivientes.

El objetivo es mantener abiertas las posibilidades de rescate mientras las condiciones de seguridad permitan trabajar entre los escombros.

Unos 1.800 rescatistas participan en estas operaciones, entre ellos equipos especializados que llegaron desde distintas regiones de Colombia y del extranjero, para hallar a por lo menos 111 personas desaparecidas en Cali.

"No estamos ahorrando esfuerzos, tenemos tecnología de punta, tenemos los mejores rescatistas de Colombia, siguen llegando los mejores rescatistas del mundo también", dijo a EFE el alcalde de Cali, Alejandro Eder.

La emergencia ha dejado además un rastro de destrucción en la ciudad donde ya han sido retiradas 8.236 toneladas de escombros y se contabilizaban 45 edificaciones con colapso total, 46 con colapso parcial y 1.142 con daños estructurales, mientras 18 edificios tienen orden de evacuación.

El terremoto también dejó cicatrices en el patrimonio de la ciudad. El Centro Cultural de Cali, que funciona como sede alterna de la Presidencia colombiana con el Gobierno de De la Espriella, sufrió daños que no comprometieron gravemente su estructura, pero que obligaron a revisar sus instalaciones.

A pocas calles de distancia, algunas de las iglesias más emblemáticas de la ciudad también resultaron afectadas, entre ellas La Ermita, la Catedral de San Pedro y la de La Merced.

"Esto apenas está comenzando, aún estamos en la etapa de rescate y recuperación de cuerpos, pero luego viene la fase de reconstrucción. Hay muchas afectaciones, centenares de inmuebles y familias afectadas, pero de esta vamos a salir", indicó el alcalde. EFE

mba/joc/nvm

(foto)(video)