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Carreras corre contra su destino

Carreras corre contra su destino

Juan José Lahuerta

Madrid, 17 ago (EFE).- El fútbol guarda ironías: nadie ha jugado más que Álvaro Carreras en el Real Madrid durante la pretemporada y pocos parecen tan amenazados por el banquillo. El lateral suma 413 minutos en los cinco ensayos del verano. Le siguen Andriy Lunin, con 402, y Fede Valverde, con 379. Es el primero de la clase en agosto, pero eso no garantiza el pupitre cuando empiece lo serio.

El problema de Carreras tiene nombre, melena y una medalla de campeón del mundo: Marc Cucurella. El Real Madrid pagó al Chelsea 55 millones de euros, más otros cinco posibles en variables, por el lateral de la selección española. Sólo un verano antes había entregado 50 al Benfica para recuperar a Carreras. Son 105 millones fijos en dos años para una misma posición. Una enormidad y también una declaración de intenciones.

Carreras ha aprovechado la ausencia de su competidor. Jugó frente a Leganés, Fiorentina, Ferencváros, Deportivo y Schalke mientras Cucurella apuraba las vacaciones que le correspondían después del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Cuando el campeón se incorporó el 10 de agosto, el Real Madrid ya había disputado tres encuentros y Carreras acumulaba otros tantos casi completos.

Cucurella tampoco llegó a tiempo para jugar contra el Deportivo. Necesitaba recuperar la forma después de varias semanas de celebración y descanso.

Mientras se ponía a punto, explicaba su felicidad por vestir de blanco: "Que te den la oportunidad de jugar en un club como este es muy difícil de rechazar. No tuve ninguna duda. Puedo aportar intensidad, carácter, alegría, un poco de todo. Soy una persona muy trabajadora. Con jugadores con este talento, con que estemos unidos y seamos un gran equipo, una piña dentro y fuera del campo, se pueden hacer grandes cosas", afirmó.

El relevo tuvo lugar este domingo en Gelsenkirchen. Cucurella debutó en el minuto 61 contra el Schalke y sustituyó precisamente a Carreras, que acababa de completar una actuación magnífica. Su última gran acción fue una jugada de lateral moderno: autopase ante Becker, carrera hasta el vértice del área y centro medido para que Carlos Espí marcara de cabeza.

Carreras se marchó después de dejar una asistencia y una paradoja. El jugador con más minutos del verano cedía su sitio al hombre que probablemente se lo discutirá durante el curso.

Papeles invertidos

Hace un año, los papeles estaban invertidos. Carreras era el recién llegado, el fichaje de 50 millones y el lateral llamado a instalarse en el once. En su presentación se emocionó al recordar su regreso al club que había abandonado en 2020, después de tres temporadas entre el cadete y el juvenil madridista.

"Hasta el último momento no me lo creía. Siempre he soñado con estar aquí y me tocó tomar la decisión de salir siendo un niño, pero vuelvo siendo un hombre. Mamá se emociona, pero es normal, a mí también me hace emocionarme", declaró.

La primera temporada no respondió del todo a aquellas expectativas. Carreras empezó bien, pero fue perdiendo brillo en un curso revuelto: llegada de Xabi Alonso tras la marcha de Carlo Ancelotti, destitución del tolosarra y final de temporada con Álvaro Arbeloa. Demasiados entrenadores y demasiados cambios para un equipo que este verano decidió volver a gastarse una fortuna en el lateral izquierdo.

De momento, Carreras ha ganado la primera mano. Ha jugado mucho más que Cucurella y podría ser titular ante el Espanyol por el escaso rodaje del campeón del mundo. Pero las cartas parecen marcadas. Su ventaja nace de la ausencia del rival y amenaza con desaparecer en cuanto este recupere el ritmo.

Ahí reside la paradoja del verano de Carreras: ha corrido más que nadie para llegar el primero a un sitio que quizá el Real Madrid ya había reservado para otro. EFE

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