Cedeño, una aldea hondureña que se resiste a desaparecer pese a que el mar le roba terreno
Germán Reyes
Cedeño (Honduras), 20 jun (EFE).- Cedeño, aldea hondureña del Pacífico, sufre desde hace 30 años el avance del mar y la erosión que ya obligó a evacuaciones y dejó a muchas familias sin vivienda, mientras la Mesa de Justicia Climática creada hace tres años pide una reubicación digna y apoyo al Gobierno de Nasry Asfura y a la comunidad mundial ante la inacción climática denunciada, entre otros, por Amnistía Internacional.
"Cedeño está erosionado, le podría decir que las marejadas se han tragado a Cedeño, en nueve barrios estamos luchando por una reubicación digna y justa para nuestra comunidad, nuestros hijos y nuestros nietos", dijo a EFE en Tegucigalpa Sandra Reyes, natural de Cedeño, quien debido a los graves daños causados por el mar ha perdido tres casas.
Para enfrentar la situación, varias organizaciones de Cedeño crearon la Mesa de Justicia Climática, entre cuyos líderes figura Reyes, quien el pasado miércoles participó en la presentación del Informe 'Honduras: Cedeño no desaparece, se reubica y permanece', que hizo Amnistía Internacional en Tegucigalpa.
"Cedeño era algo tan lindo que nadie quería salir de ahí, pero la erosión costera, el avance del mar, el cambio climático y todo eso ha venido despojándonos, desplazándonos, en una lucha continua. Estamos desgastados, por eso estamos demandando ayuda al Estado y nos organizamos para hacer sentir nuestras necesidades y que se nos reivindique nuestro derecho", subrayó Reyes.
A raíz del reclamo de la Mesa de Justicia Climática, el Gobierno recién ha creado una mesa interinstitucional en la que participan varias instituciones del Estado que trabajará con los representantes de Cedeño, bajo la coordinación de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
Años de inacción climática
En las últimas tres décadas, en Cedeño, situada en el departamento de Choluteca (sur), en el Golfo de Fonseca (Pacífico), centenares de personas han sido evacuadas ante grandes marejadas que poco a poco han hecho desaparecer hoteles, viviendas, negocios de comida, una escuela, un centro de salud, un campo de fútbol y otras infraestructuras frente a la playa, con un mar que ha penetrado centenares de metros en la aldea, según fuentes oficiales.
La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Ana Piquer, dijo en la presentación del informe que "la desgarradora situación que enfrentan hoy las personas de Cedeño es el resultado de años de inacción climática, tanto del Estado hondureño, como de la comunidad internacional".
"Hoy en día están amenazados sus derechos al agua, a la alimentación y a la vivienda, lo que también compromete su derecho a una vida digna. Sus relatos de lo vivido son una llamada de auxilio que exigen una atención inmediata", comentó.
El informe señala que en Cedeño la línea costera ha retrocedido unos 135 metros entre 2004 y 2026, lo que equivale a 6,13 metros por año y que esa pérdida de territorio está afectando directamente el acceso a los derechos humanos de las personas que viven en esta comunidad.
"Desde que me casé con mi esposa hice mi primera casa en un terrenito que el mar me lo llevó, tenía yo 20 años. Aquí había una carretera, la cual el mar ya se la comió", relató a EFE en Cedeño José Luis Medrano (62), un pescador artesanal mientras mostraba los daños que ha sufrido una deteriorada viviend en la que guarda sus aperos de pesca, actividad que dijo que también está siendo afectada por el cambio climático.
Agregó que ha perdido dos casas, la segunda, en la que vivió "unos ocho años", que fue un regalo que le hicieron unos turistas y de la que no queda ni un rastro, porque también "se la llevó el mar".
Claman por un lugar seguro para vivir
Delmis Yanira Amaya (40), también habitante de Cedeño, indicó a EFE que se dedica "al turismo" y que "aquí somos golpeados por las marejadas todos los años".
Añadió que las casas que van construyendo los pobladores frente a la playa -que está inundada de escombros- las van perdiendo por el avance del mar, que en tiempos de marejadas desata olas que a veces superan los tres metros de altura, según fuentes oficiales.
Amaya lamentó que en su caso particular no tiene un lugar para vivir que esté retirado del mar, después de que hace cinco años perdió su casa tras una gran marejada.
"Mi casa estaba allá, donde están aquellos niños bañando", a unos cien metros, señaló Amaya, quien al igual que muchos de los 5.000 habitantes de Cedeño, claman por ayuda para vivir en un lugar seguro. EFE
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