Cepeda: un hijo del marxismo y la persecución toca las puertas del poder en Colombia
Bogotá, 31 Mayo 2026 (AFP) -
Cuando era profesor de filosofía, Iván Cepeda encontró baleado a su padre, un político comunista asesinado por agentes estatales. Frente al cadáver clamó justicia, en la primera aparición pública de una agitada carrera que lo tiene cerca de ser presidente de Colombia.
Agentes estatales aliados con paramilitares acribillaron al dirigente en 1994, un crimen que marcó la vida y profesión del candidato de 63 años: se convirtió en defensor de derechos humanos, sufrió el exilio y ganó cuatro elecciones al Congreso donde opositores de derecha los tachan de marxista convencido.
El senador, que rechaza esa etiqueta, deberá medir fuerzas en un balotaje presidencial el 21 de junio contra el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella.
Su padre Manuel Cepeda fue uno de los más de 5.700 miembros de un partido de izquierda asesinados en medio de una campaña de terror. A pocos pasos del cuerpo del político y periodista en una vía de Bogotá, el joven dio una entrevista en televisión con asombroso aplomo.
"Acabo de ver esa cosa tan terrible". "Le pido a quienes tienen que ver con la justicia que hagan algo en contra de esta ofensiva contra los dirigentes de izquierda", dijo.
Por la persecución contra su padre, desde los tres años se exilió en Checoslovaquia, Cuba y Bulgaria.
Al regresar al país se puso del lado de las víctimas del conflicto armado, realizó un papel clave en el proceso de paz de 2016 que desarmó a las FARC, ha sido legislador (2010-2026) y ahora uno de los dos opcionados para suceder a su aliado Gustavo Petro, el primer izquierdista en la presidencia del país.
-Sobreviviente del "genocidio"-
Otras muertes lo marcaron: la de su madre, víctima a los 37 años de un tumor cerebral, y el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa en 1990, padrino político y entonces candidato presidencial.
Cepeda decidió no tener hijos y disfruta de la compañía de su esposa y tres perros chow chow. Es reconocido como un personaje escéptico que nunca pierde el control de sus emociones. Admira a Gandhi, al filósofo marxista italiano Antonio Gramsci, y ha escrito libros sobre Sigmund Freud y Michel Foucault.
Habla checo y ruso, y practicó hockey sobre hielo, según escribió su amigo León Valencia en el libro "Iván Cepeda, una vida contra el olvido".
Su forma de expresarse contrasta con la del elocuente y provocador Gustavo Petro, que de joven perteneció a una guerrilla nacionalista antes de firmar la paz en 1990.
Cepeda cuida sus palabras al punto de escribir minuciosamente cada discurso. Juntos protagonizaron históricos debates en el Congreso en los que denunciaron los nexos entre el paramilitarismo y poderosos políticos.
Petro "es el caudillo, el rupturista que caza peleas todos los días", en cambio Cepeda es una "persona más estratégica que está pensando en el largo plazo", "nadie lo saca de casillas", dice Valencia a la AFP.
Cepeda suele rodearse de indígenas, campesinos y de las víctimas. "He sobrevivido al genocidio, a la estigmatización y a la persecución implacable. Y aquí sigo, de pie", dijo en campaña.
-El segundo tiempo de Petro-
Aunque vivió en países del bloque de la Unión Soviética, rechaza los modelos tradicionales soviéticos y apuesta por un "capitalismo productivo" y "diverso". Se define como un "progresista".
Cepeda se convirtió en el elegido por la izquierda para ser presidente tras vencer en los tribunales a su antítesis, el influyente expresidente de derecha Álvaro Uribe.
En un largo proceso judicial de más de una década, el dirigente izquierdista demostró que el exmandatario sobornó a paramilitares encarcelados, por lo que fue condenado a 12 años de prisión domiciliaria. Luego un juez revocó esa sentencia.
Cepeda superó con quimioterapia un cáncer de colon y otro de hígado. En 2022 afirmó que tuvo "miedo de morir", pero en la actualidad asegura estar bien de salud.
En un país profundamente católico, afirma que no fue bautizado.
Sus detractores lo llaman "heredero de las FARC" por la relación de confianza que estableció con los jefes rebeldes durante el proceso de paz.
El candidato reclama que no presenten pruebas ante la justicia de sus supuestos nexos con actividades ilegales. También es blanco de críticas por ser el artífice de la "paz total", la política de Petro para negociar con todos los grupos armados.
Cepeda se compromete a continuar con las reformas sociales del gobierno, a las que llama "revoluciones".
"Venimos a profundizar las reformas y acelerar las transformaciones sociales que el país clama con urgencia para hacerlas irreversibles", dijo en uno de sus discursos frente a una plaza llena.
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