Agencias

'Chalo' Echenique: "Habría dado hasta un dedo de la mano derecha por esta 'Champions'"

'Chalo' Echenique:

Adrián Vázquez

Barcelona, 24 jun (EFE).- El jugador italo-argentino del Zodiac Atlètic Barceloneta Gonzalo 'Chalo' Echenique (Rosario, 1990) admite en una entrevista con EFE que, tras disputar parte de la final de la Liga de Campeones con una costilla rota, habría hecho "lo que fuera" por ganar la 'Champions', que el conjunto marinero logró doce años después tras imponerse al Pro Recco italiano.

"Habría dado hasta un dedo de la derecha, que no la utilizo para jugar, lo que fuera por esta 'Champions'. Ni en mis mejores sueños esperaba un regreso así. Lo soñé, lo pensé, lo idealicé, pero cuando se hizo realidad solo pude repetir: no puede ser, no puede ser... Había ganado otra vez", relata el veterano waterpolista.

Un rodillazo le apartó de la final

La final ante el Pro Recco cambió de rumbo para Echenique a mediados del primer cuarto, cuando el internacional italiano le dio "varios golpes malintencionado" que le apartaron del partido. "No sé si le debía dinero o qué, pero se le fue la olla", apunta.

El desenlace llegó de forma abrupta, un rodillazo directo a la costilla. "Ahí ya supe que era algo serio. Fue instantáneo. No hacía falta que nadie me lo confirmara".

Pese al dolor, Echenique intentó regresar al agua: "Entré otra vez, creo que fueron treinta segundos. No podía respirar, no podía moverme, estaba todo contracturado". Y tuvo que vivir la final desde el banquillo: "Estaba con el bañador puesto y me sentía inútil. Veía a mis compañeros dejándose la vida y yo no podía ayudar".

Aun así, buscó la manera de contribuir: "Le dije a Fran (el entrenador): 'No puedo respirar, pero si tengo que entrar a hacer una defensa, a provocar una expulsión, puedo. Para eso todavía sirvo'".

Pero el técnico le frenó, porque no estaba en condiciones de jugar. "Tenía convulsiones, temblaba del frío, del dolor... eran demasiadas cosas juntas. Fue un momento muy duro", recuerda.

Un campeón construido en la adversidad

El partido siguió su curso sin él, convertido ya en espectador forzado. Y, al mismo tiempo, aquella final enfatizó la resistencia del equipo en un curso de reconstrucción, marcado por la marcha de figuras como Álvaro Granados y Martin Famera, y la retirada de una leyenda como Felipe Perrone, además del golpe añadido en la Final a Cuatro con la lesión del máximo goleador Vince Vigvári.

Y, aun así, el grupo aguantó. "Cuando te compenetras con tus compañeros, tienes la certeza de que el de al lado lo da todo, de que nos dejamos la vida unos por otros. Es ahí cuando se construye un auténtico equipo campeón. Este grupo lo llevó a su máxima expresión. Fue una locura todo lo que fuimos capaces de transmitir en cada momento", subraya Echenique.

Todavía dolorido y limitado por la lesión, el rosarino insiste en que esa unidad sostuvo al equipo en los momentos más críticos del partido y de la temporada.

"Es difícil mantener la ilusión todo el tiempo, porque hay momentos malos que también hemos pasado. En esos momentos uno se llena de preguntas, de dudas, y llega a pensar que quizá no podemos. Pero creo que tanto en los momentos bajos como en los altos, hemos sabido aparecer en los momentos justos", añade.

Un equipo que creció también fuera del agua

Con una carrera dilatada que le llevó a Europa en 2009 de la mano de Dani Ballart -entonces en el CN Montjuïc y hoy entrenador del Assolim Mataró femenino-, el italo-argentino reconoce que desde el primer entrenamiento en agosto sintió que el equipo iba en una misma dirección.

Un grupo que se fue formando en el agua, pero también fuera de ella, entre momentos de convivencia y desconexión que terminaron fortaleciendo los vínculos. Esa cohesión resultó decisiva en los tramos más exigentes, como una final en la que llegaron a ir 8-11 abajo al ecuador del segundo período, y aun así mantuvieron la convicción en sus posibilidades.

"Nos miramos y dijimos: 'bueno, podemos igualmente'. Sabíamos que iba a ser difícil, pero podíamos. No era algo imposible. Y solo con ver las caras y esa ilusión de que se podía, al final... había que creer. Y creo que nos lo creímos de verdad: este equipo fue hacia adelante", relata.

El valor de una 'Champions' con el paso del tiempo

Porque ganar una 'Champions' nunca es sencillo, por más que Echenique, junto al capitán Alberto Munárriz -los únicos supervivientes de aquel primer título del Atlètic Barceloneta en 2014 ante el Radnicki-, la conquistara en su primera participación en la máxima competición continental.

"Pensé: 'esto no debe ser tan difícil'", recuerda entre risas. "Pero luego la siguiente la gané seis años después. Con el tiempo uno se da cuenta de lo realmente difícil que es ganar una 'Champions'. Y ahora, con 36 años, veo que hicimos algo increíble, que es muy complicado, y ni siquiera estando en los mejores equipos es algo que se consiga con facilidad", explica.

Un regreso que se hizo esperar, como le recuerdan entre risas sus compañeros, y que, a su juicio, "vale el doble" por haberse construido lejos de los presupuestos de potencias como el Pro Recco o el Ferencváros húngaro.

El último contrato

Pero este quinto cetro continental en su palmarés sabe especialmente bien para Echenique, que encara ya el tramo final de su carrera. Tiene una temporada más firmada con el conjunto marinero, con opción a una segunda, aunque reconoce que la retirada empieza a perfilarse en el horizonte.

"Este será mi último contrato. Tengo la posibilidad de extenderlo a otro más, pero es uno o dos años más y ya está, ya dejo de jugar. Tengo varias operaciones encima, tengo lesiones, problemas físicos que arrastro y que me permiten seguir jugando y entrenado al máximo, pero el cuerpo me va pidiendo más calma", resume. EFE

1012203

avm/xsf/jpd

(video)