Chile, sin un seleccionador definitivo, construye sobre arenas movedizas su futuro a 2030
María José Rey
Santiago de Chile, 7 oct (EFE).- La selección chilena da pasos sobre arenas movedizas, no solo por los resultados de sus partidos amistosos ante Canadá, Estados Unidos y México, sino porque sin un entrenador en propiedad para liderar el desafío a 2030 su necesaria reconstrucción carece de solidez.
Esto porque los planes del técnico interino Nicolás Córdova no parecen echar raíces.
La selección chilena da pasos sobre arenas movedizas, tras la reciente fecha FIFA, no solo por los resultados ante Canadá, Estados Unidos y México, sino porque sin un seleccionador designado que lidere el futuro a 2030 su necesaria reconstrucción carece de solidez y permanencia ya que los planes del interino Nicolás Córdova no parecen echar raíces.
La Roja enfrenta una crisis estructural profunda, luego de tres ausencias consecutivas a las Copas del Mundo y un lapidario último lugar en las pasadas eliminatorias sudamericanas que aumentó la urgencia de reconstruirse de cara al Mundial de 2030 y la Copa América 2028.
El deterioro de la selección chilena ya no admite parches, luego de que el agotamiento de la 'Generación Dorada' -que conquistó las Copas América de 2015 y 2016- hiciera de la renovación en una obligación que, incluso, comenzó tarde.
El equipo deambula sin certeza sobre qué identidad y patrón de juego terminará construyendo debido a la inestabilidad interna de un largo interinato a cargo de Córdova, quien no es la principal opción para quedarse en el cargo.
El puesto de seleccionador todavía no tiene dueño a la espera de las próximas elecciones, del 19 de noviembre, que definirán a las directivas de la Asociación Nacional de Fútbol y la Federación de Fútbol de Chile, que por primera vez tendrá dos lideres diferentes.
Córdova luce sin arraigo tras críticas recibidas por su conducción que, según versiones de prensa, habrían generado malestar en el plantel —incluso en los juveniles— y que se evidenciaron con la sorpresiva partida de Marcelino Núñez, del Ipswich Town inglés, en medio de la fecha FIFA.
"El proyecto no soy yo, el proyecto son los jugadores", recalcó Córdova en días recientes reforzando que su labor consiste en ampliar el universo de convocados.
Chile disputará ante Colombia, en noviembre próximo, los últimos amistosos de este año, tras lo cual Córdova regresará a su cargo como jefe de las selecciones juveniles. La elección del seleccionador, no obstante, está entrampada en el anhelo de que el elegido sea el chileno Manuel Pellegrini, que entrenará al Betis español al menos hasta mayo de 2027.
En este contexto, aparecen varias opciones en la danza de candidatos al puesto y sobre los cuales ya se vaticinan futuros fracasos si son elegidos.
La urgencia chilena no es solo encontrar un estratega con prestigio, sino consolidar un relevo generacional y definir un estilo con nombres propios para el próximo proceso eliminatorio.
A qué jugará Chile y con qué jugadores pretende hacerlo es la pregunta abierta, mientras Córdova ha trabajado en abrir espacio a futbolistas que podrían sostener el relevo, pero todavía sin que una columna vertebral pueda consolidarse.
El atacante del Crystal Palace inglés Darío Osorio, el extremo del Elche español Lucas Cepeda, el delantero del estadounidense Portland Timbers, de la Major League Soccer, Alexander Aravena o el volante central del argentino Rosario Central Vicente Pizarro son algunos nombres.
Junto a otros integrantes de generaciones más jóvenes representan parte del capital disponible, aunque ninguno ha alcanzado todavía la relevancia internacional que tuvieron en su momento Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Charles Aránguiz o Claudio Bravo, que jugaron en grandes equipos en Europa.
Además de una idea de juego, La Rojas necesita un entrenador que tenga tiempo para equivocarse, corregir y volver a intentar, para conseguir que el modelo quede aceitado por sus intérpretes.
El desafío no consiste únicamente en volver a un Mundial, sino en construir una selección capaz de reconocerse a sí misma -como sucedió con la 'Generación Dorada', aunque sin imitarla- y volver competir nuevamente. EFE
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