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Choque político en Francia por el uso del aire acondicionado ante la inédita ola de calor

Choque político en Francia por el uso del aire acondicionado ante la inédita ola de calor

Antonio Torres del Cerro

París, 23 jun (EFE).- ¿Lo único que hace es amplificar los destrozos del calor o es la manera más eficaz de proteger a los más vulnerables y de salvar la economía? El aire acondicionado en Francia ha provocado un inédito choque político cuando el país atraviesa una de las peores olas de calor que se recuerdan.

El día en el que Francia ha vivido su noche más calurosa desde que empezaron los registros a nivel nacional en 1947 -con una mínima de 21,6 grados de media-, el aire acondicionado -o la 'clim', como popularmente se conoce en el país- ha generado un cisma político entre los que lo ven como una falsa solución o una necesidad perentoria.

Los primeros -encarnados por el principal partido de la izquierda, La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon- consideran que 'la clim' consume grandes cantidades de energía y expulsa calor al espacio público, lo que provoca un mayor calentamiento de las calles de las ciudades.

Mélenchon, candidato a la elección presidencial de 2027, aboga por un refuerzo en el aislamiento de los edificios y por un sistema de redes de frío público, que funciona como una calefacción pero al revés, refrigerando a través de tuberías que se suministra de algún río cercano. Esta tecnología madura, pero poco conocida por el gran público ya se aplica en 1.500 edificios en toda Francia.

Los pro-aire acondicionado, por su parte, se sitúan en el otro extremo del tablero político, representados por la Agrupación Nacional (RN) de la ultraderechista Marine Le Pen. Su partido acaba de detallar un plan para amortiguar el calor cifrado en 20.000 millones de euros y que aplicará en caso de que gane las presidenciales de 2027.

"Es absurdo dejar que las personas se mueran de calor", se indignó recientemente Le Pen, cuya candidatura al Elíseo depende de la sentencia en apelación del próximo 7 de julio sobre un caso de presunta malversación de fondos del Parlamento Europeo (PE).

Además de una renovación térmica, el RN estima que haría falta instalar, en toda Francia, 20 nuevos millones de aparatos de aire acondicionado, lo que incluiría escuelas (solo un 5 % están climatizadas), así como hospitales públicos y residencias de ancianos, donde hay climatización pero no en todas las estancias.

El ventilador versus el aire acondicionado

En París, la ciudad más poblada de Francia y en la que el efecto amplificador del calor del asfalto más se hace notar, algunas escuelas llegan a los 35 grados de temperatura, lo que ha llevado al alcalde de la capital, el socialista Emmanuel Gregoire, a anunciar la instalación de 1.200 aparatos de aire acondicionado en unas 600 escuelas.

Aunque Gregoire aclaró que se trata de "una respuesta temporal" y sigue opuesto a la 'clim' por principio, se trata de un giro en el arco progresista, compartido por los Ecologistas.

Su líder, Marine Tondelier, ha reconocido que hay "lugares en los que el aire acondicionado es imprescindible". Tondelier ha aprovechado también para proponer cinco días libres al año para los trabajadores en caso de olas de calor.

Por su parte, el Gobierno francés del presidente Emmanuel Macron intenta navegar entre dos aguas.

"El debate no es estar a favor o en contra. Sería absurdo oponerse al aire acondicionado por principio y dogmatismo, pero no puede ser el alfa y el omega de la adaptación al cambio climático", declaró el actual ministro delegado encargado de la Transición Ecológica, Mathieu Lefèvre, en la radio RMC.

Como muestra de la Francia de los ventiladores versus la del aire acondicionado, el diputado ultraderechista Matthias Renault citó un sondeo con el que buscaba denunciar "el dogmatismo" de la izquierda.

"La mitad de los franceses se sienten culpables por poner el aire acondicionado", lamentó este martes, en una entrevista en LCI. EFE

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