Cierran los XX Juegos Asiáticos con dominio de China y récord de medallas para Japón
Tokio, 4 oct (EFE).- Los XX Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya concluyeron este domingo con el dominio absoluto de China, que consiguió 169 medallas de oro, mientras que el país anfitrión, Japón, superó su récord histórico de preseas doradas para la competición, con 83.
El gigante asiático mantuvo una amplia ventaja sobre el resto de países durante todo el torneo, que arrancó el pasado 19 de septiembre con un récord de 11.000 atletas de 45 naciones y territorios diferentes.
Al cierre de las pruebas, China acumulaba un total de 341 medallas, de las que 169 eran de oro, 89 de plata y 83 de bronce.
Japón, el segundo país en la clasificación, obtuvo 269 medallas: 83 doradas, 95 de plata y 91 de bronce.
Corea del Sur, el tercero, no alcanzó su objetivo para la competición y se quedó en 39 oros, 43 platas y 68 bronces, frente a los 40-50 oros a los que aspiraba.
La competición ha estado marcada por las críticas de delegaciones y deportistas hacia la organización por la falta de alojamiento para atletas, los errores de transporte y otros fallos logísticos.
La falta de espectadores en algunas disciplinas, en contraste con la gran capacidad del principal recinto, se ha convertido también uno de los focos del evento.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, destacó en redes sociales los logros de los atletas nipones en la competición, incluyendo "el nacimiento del medallista de oro más joven en la historia de los Juegos Asiáticos".
Yuki Kurihara, de 11 años de edad, se convirtió el pasado 26 de septiembre en el ganador de un oro más joven en la historia de la competición al lograr la victoria en la final de Puyo Puyo, un competitivo videojuego creado en Japón y que se asemeja al Tetris, en la categoría de ciberdeportes, o 'e-sports'.
Además, otro atleta japonés, el nadador Shin Ohashi, de 17 años, pulverizó el récord mundial de los 200 braza al nadar la distancia en 2:04.83.
Está previsto que la próxima edición de los Juegos se celebre en Doha, Catar, en 2030. EFE
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