Comisión Europea: "Los vehículos eléctricos están empezando a dominar el mundo"
Bruselas, 25 jun (EFE).- La Comisión Europea defendió este jueves ante los ministros de Medioambiente de la UE su propuesta para suavizar el veto efectivo al motor de combustión en 2035, pero pidió prudencia ante una revisión más amplia de los objetivos de CO2, en pleno auge de las ventas de coches eléctricos impulsado por el encarecimiento de los combustibles fósiles.
"Los vehículos eléctricos están empezando a dominar el mundo a velocidad récord", dijo el comisario de Acción Climática, Wopke Hoekstra, en un consejo de ministros de Medioambiente.
Los titulares de los países de la UE debatieron sobre la propuesta de la Comisión Europea para flexibilizar las exigencias de reducción de dióxido de carbono en 2035 para coches y furgonetas nuevos, una revisión legislativa que esperan cerrar en los próximos seis meses y sobre la que -como estaba previsto- no llegaron a conclusiones oficiales.
Según un informe publicado este jueves por el Consejo Internacional para el Transporte Limpio sobre las matriculaciones de coches eléctricos de batería en la UE, Noruega e Islandia alcanzaron en mayo una cuota de mercado del 22 %.
En los cinco primeros meses del año se matricularon casi un millón de eléctricos puros, con fuertes aumentos en mayo en Francia (+93 %), Italia (+85 %), Alemania (+39 %) y España (+34 %), frente al retroceso registrado en Polonia (-26 %), de acuerdo con los mismos datos.
"Son unas cifras brutales", señaló Hoekstra, quien apuntó que se debe a las normas sobre el CO2, a que se estimula el suministro y a la situación en el mundo, indicó en relación al bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha encarecido las importaciones de combustibles fósiles.
Defendió, no obstante, la propuesta del Ejecutivo para suavizar el veto efectivo al motor de combustión en 2035 en coches y furgonetas nuevos.
Bruselas propone rebajar del 100 % al 90 % el objetivo de reducción de CO2 para 2035, lo que dejaría margen para vender después de esa fecha algunos híbridos enchufables, vehículos con extensores de autonomía y modelos que puedan compensar parte de sus emisiones mediante combustibles neutros en carbono.
La Comisión aboga también por facilitar el uso de biocarburantes avanzados y de créditos ligados a materiales y procesos más limpios, como el acero bajo en carbono producido en Europa, así como fomentar el "made in Europe".
"Descarbonizar el transporte es importantísimo. Pero no es el único objetivo, también se trata de avanzar en competitividad y apartarnos de las consecuencias dañinas de los combustibles fósiles", dijo.
Ormuz y la dependencia fósil
La coyuntura geopolítica y el alza en las ventas sirvió de palanca a los países con mayor ambición climática para reclamar que no se suavicen ni se flexibilicen las exigencias actualmente vigentes.
"La situación ha cambiado radicalmente en los últimos ocho meses. Todos hemos sido conscientes de la vulnerabilidad a la que estamos sometidos por los combustibles fósiles", dijo la vicepresidenta tercera del Gobierno español, Sara Aagesen.
La también ministra para la Transición Ecológica consideró que "no es el momento adecuado para reducir los objetivos".
"Nos preocupa mucho que este marco esté constantemente siendo revisado", tras las flexibilidades ya otorgadas a la industria entre 2025 y 2027, criticó Aagesen, quien defendió que se envíen "señales claras y no perjudicar a los que se han movido primero".
En la misma línea se situaron Luxemburgo, Dinamarca o Francia, país que pidió no "romper el impulso" de las ventas de coches con batería y dar "prioridad absoluta a la electrificación de los vehículos" por criterios climáticos, pero "también estratégicos".
"Los cambios geopolíticos me han convencido más si cabe en que la electrificación es lo que hay que hacer. No deben tocarse los objetivos para 2035", dijo la titular sueca de Clima y Medioambiente, Romina Pourmokhtari, quien intervino con un bebé de tres meses colgado en su regazo en un portabebés, para no tener que elegir entre la maternidad y la política, según explicó.
Italia, Alemania y Polonia, entre los más reacios al giro eléctrico
Otros Estados miembros, entre ellos Países Bajos, Finlandia, Bélgica o Eslovenia, pidieron un enfoque "pragmático y equilibrado", sin reclamar un cambio radical. Los países más reacios al giro eléctrico, en cambio, pidieron ir más lejos.
Italia defendió más espacio para biocombustibles y combustibles neutros por razones de "diversificación" y "seguridad nacional y económica", posición apoyada por Bulgaria.
Alemania, primer fabricante europeo, celebró la revisión, pero pidió "nuevas adaptaciones", apoyo a combustibles sostenibles y rebajar exigencias como el acero verde.
Eslovaquia pidió "neutralidad tecnológica" y Chequia reclamó rebajar también el objetivo de 2030, al advertir de que la UE corre el riesgo de convertirse en un "mercado de importación".
Polonia, uno de los Estados de la UE con más reservas hacia las políticas climáticas, reclamó "neutralidad tecnológica" y "más flexibilidad, más opciones", además de limitar algunas flexibilidades a los vehículos fabricados en la UE.
"Es imprescindible para que esta industria siga viva. Y debe ser una fabricación real; no basta con el ensamblaje", dijo el secretario de Estado polaco, Krzysztof Bolesta. EFE
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