Agencias

Comunidad indígena de México, blanco del cártel

Comunidad indígena de México, blanco del cártel

Sevina, México, 28 Mayo 2026 (AFP) -

Los impactos de fusil aún están visibles en la caseta de seguridad de un asentamiento indígena en México. "Son cuernos de chivo", dice un policía mientras señala las marcas del AK-47.

Los habitantes de un pueblo purépecha sospechan que el ataque fue del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que comandaba Nemesio "El Mencho" Oseguera hasta que fue abatido en una operación militar el 22 de febrero.

Es un territorio en el que la organización ya operó antes. La fiscalía abrió una investigación, pero no se apresura en atribuir autoría. Tampoco está claro el porqué: ¿mostrar poder, entrar a estos territorios con cerco de seguridad indígena, extorsión?

El ataque fue el 17 de mayo en Sevina, en Michoacán, un estado azotado por años por la violencia del narco. Dos personas murieron.

La AFP visitó este pueblo rodeado por verdes montañas en la llamada meseta purépecha, una de las cuatro en las que vive esta etnia.

Es un camino que muchos evitan, sobre todo en la noche.

La operación se registró en el acceso de seguridad. Las dos casetas de bloque pintadas de blanco ubicadas en cada sentido de la carretera están baleadas. Las une un domo metálico, también blanco.

Un cuerpo policía indígena custodia el pueblo. Son comunes en México, algunos funcionan como autodefensas, otros, como el de Sevina, tiene apoyo del gobierno del estado y acceso a armas largas y equipo táctico.

Los también llamados kuarichas patrullan la zona y controlan el acceso. Tienen el mismo nivel de la Guardia Civil de Michoacán, pero su trabajo se limita a su pueblo.

Algunos de los disparos del ataque del 17 de mayo traspasaron el concreto. Los muertos estaban en servicio esa noche.

"Es un proyectil muy fuerte", dice a la AFP el policía que pide anonimato. "Nuestras mismas placas (del chaleco antibalas) no lo soportan", agrega mientras señala la suya propia.

- "Me siento indignado" -

Michoacán, del tamaño de Costa Rica, es epicentro de una millonaria industria aguacatera y limonera, pero su bonanza atrae la extorsión, el narcotráfico, la violencia.

"La situación está crítica, estamos espantados como comuneros, es un gran miedo", indica otro vecino, que como el policía y todos los demás resguarda su identidad.

"Los purépechas siempre hemos estado aquí, nunca nos hemos rendido y me siento indignado", agrega el policía.

La seguridad fue reforzada en el acceso tiroteado de Sevina. Una cartulina verde fluorescente escrita con marcador negro lista tres horarios de acceso y un toque de queda, que comienza a las 10 de la noche.

"Es un gran miedo porque ya a las 7 u 8 de la noche ya no hay nadie en la calle. Cuando el pueblo era más tranquilo, 10, 11 de la noche, la gente andaba más tranquila", explica uno de los habitantes.

"Va a durar mucho... para que Sevina vuelva a ser como antes", lamenta otro.

El temor de otro ataque está latente.

"Mírenme a mí, tengo un arma que para ellos no es nada", dice el policía. "Ellos traen el mejor equipo, el mejor armamento" y "están muy bien preparados".

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