Crece presión sobre el Pentágono para renunciar a ejecución pública de condenado
Washington, Estados Unidos, 9 Oct 2026 (AFP) -
La presión aumentaba este viernes en Estados Unidos para que el Pentágono desista de transmitir en directo la ejecución de un detenido condenado por el asesinato de soldados, cuestionada incluso por el vicepresidente JD Vance.
"Veo esos anuncios. No sé si eso va a ocurrir", declaró Vance al ser interrogado por un periodista de la AFP durante un viaje a Ohio (centro-norte).
"Si se transmite en directo, no lo veré", añadió.
Nidal Hasan, un psiquiatra militar musulmán de origen palestino de 56 años, debe ser ejecutado en público el 3 de diciembre en Texas (sur), por la muerte de 13 personas, entre ellas 12 soldados, en un ataque en la base militar Fort Hood en 2009 inspirado por la organización yihadista Al-Qaeda.
Herido en la columna vertebral en el ataque, Hasan se desplaza en silla de ruedas.
Su ejecución, validada el lunes por el presidente Donald Trump, será la primera que realicen las fuerzas armadas desde 1961, y la primera llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial.
El secretario de Defensa Pete Hegseth declaró que será pública. "Será transmitida en vivo. Se darán más detalles", confirmó a la AFP un funcionario del Pentágono.
"Será ejecutado por un pelotón de fusilamiento de soldados, como debe ser, y nos aseguraremos de que la gente pueda presenciarlo, de que sea público", afirmó Hegseth en un video compartido en X por varias cuentas oficiales del Pentágono, aunque no dio detalles de qué cadena o plataforma se hará cargo de la transmisión.
"Lo merece", comentó este viernes el presidente Trump, ferviente partidario de la pena de muerte, sin pronunciarse sobre el carácter público del fusilamiento.
La última ejecución militar en Estados Unidos ocurrió en 1961, cuando John Bennett fue ahorcado por violación e intento de homicidio.
- "Ciclo de violencia" -
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, denunció este viernes la difusión en directo de la ejecución como una forma de "tortura".
Kyinzom Dhongdue, de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI), calificó a su vez de "profundamente impactantes" las declaraciones de Hegseth. "Son un terrible menosprecio por la dignidad humana", afirmó.
"Convertir una ejecución ordenada por el Estado en un espectáculo público no hace más que agravar la crueldad de la pena de muerte", añadió en un comunicado.
La retransmisión en directo "no haría más que agravar la crueldad de la pena de muerte y perpetuar el ciclo de violencia al que las autoridades dicen querer poner fin", afirmó por su lado Justin Mazzola, responsable de la sección estadounidense de AI.
El arzobispo católico Paul Coakley, presidente de la conferencia episcopal estadounidense, condenó en un comunicado la "promoción bárbara de una cultura de la muerte".
- Rechazo bipartidista -
La decisión de Hegseth provocó el repudio tanto de legisladores demócratas como de republicanos.
"Una civilización se degrada cuando alimenta el apetito por las ejecuciones como forma de espectáculo", reaccionó el senador republicano John Curtis.
"Respaldo totalmente la condena a muerte, pero difundir ejecuciones en directo es lo que hacen los yihadistas", afirmó otro republicano, el diputado Austin Scott.
"Es un regalo para quienes reclutan terroristas antiestadounidenses. Es absolutamente vergonzoso y atenta contra los valores fundamentales" del país, escribió en X Jack Reed, principal demócrata en la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado.
Chris Murphy, otro senador demócrata, calificó a su vez el hecho de "repugnante". "Comprendo que en este país tenemos la pena de muerte, pero las ejecuciones públicas son medievales", declaró a CNN.
De acuerdo con la oenegé Centro de Información sobre la Pena de Muerte, 135 soldados han sido ejecutados por el ejército de Estados Unidos desde 1916.
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