Agencias

Curazao busca prolongar la ilusión en el Mundial tras cumplir el sueño que nadie imaginó

Curazao busca prolongar la ilusión en el Mundial tras cumplir el sueño que nadie imaginó

Hugo Barcia

Miami (EE.UU.), 13 jun (EFE).- Curazao, una pequeña isla en el Caribe con 150.000 habitantes vinculada a Países Bajos, se convertirá en la nación más pequeña en debutar en un Mundial cuando se enfrente este domingo contra Alemania; una gesta que sus jugadores confían que sirva de inspiración para los niños de la isla, y que aseguran que las generaciones mayores jamás habrían imaginado.

Esta selección caribeña, que comenzó a competir en su forma actual a partir de 2010, no solo nunca había clasificado a un Mundial, sino que ni siquiera había alcanzado la última fase de clasificación de la Concacaf, donde esta vez acabó invicto.

Una hazaña que despertó la ilusión en esta isla ubicada a poco más de 60 kilómetros de la costa de Venezuela, que hace dieciséis años dejó atrás las Antillas Neerlandesas para convertirse en un país autónomo constituyente dentro de Países Bajos.

"Mi papá y mi abuelo, que obviamente han vivido el fútbol durante tantos años en Curazao, probablemente nunca se imaginaron ver a Curazao en un Mundial. Para ellos vivir eso es algo increíble", dijo a EFE Tahith Chong, delantero de la selección caribeña.

El delantero del Sheffield United de la EFL Championship, la segunda división inglesa, es el único integrante de la selección de Curazao que nació en la isla. El resto de jugadores lo hicieron en Países Bajos, pero su ascendencia curazoleña les permitió jugar con el equipo nacional.

La mayoría de ellos, incluido Chong, a quien su espectacular y voluminosa melena recuerda al colombiano Carlos Valderrama, jugaron en las categorías inferiores con Países Bajos, y fueron reclutados por Curazao una vez ya eran profesionales y tenían lejos jugar con la 'Oranje'.

Una evolución meteórica

Para ello fue fundamental la labor de la federación de fútbol local, según el delantero, que se esforzó en convencer a los jugadores con ascendencia curazoleña en Europa para que se enrolarán en la selección caribeña.

Así, el equipo pasó de estar compuesto casi exclusivamente por jugadores de la liga local, a contar en este Mundial con futbolistas de las primeras divisiones de Países Bajos, Turquía, Suiza o Israel.

Al formar parte del Reino de Países Bajos, cualquier persona nacida en Curazao obtiene también su pasaporte, lo que facilita que los jóvenes talentos que comienzan a destacar en la isla sean rápidamente fichados por clubes del continente.

"Podemos demostrarle al mundo de lo que somos capaces. Toda la gente en la isla está orgullosa de nosotros, tanto en Curazao como en Países Bajos, y creo que ahora todo el mundo sabe quién es Curazao", señaló a EFE el portero Eloy Room.

Alemania espera

El guardameta debutó con Curazao en 2015 y posee el récord de internacionalidades, por lo que probablemente sea el que mejor conoce lo que ha tenido pasar la selección hasta su debut este domingo contra la todopoderosa Alemania.

"Simplemente vamos a darlo todo y, además, tenemos que jugar con inteligencia. Al fin y al cabo, son 11 contra 11, así que nosotros también tendremos nuestras oportunidades. Pero sí, va a ser un partido difícil, aunque creo que estaremos preparados para ello", afirmó sobre el partido.

Cuando salten al campo contra Alemania, se convertirán en la nación más pequeña en disputar un Mundial, superando el récord de Islandia en Rusia 2018.

Una hazaña que Chong espera que sirva de inspiración para las próximas generaciones, para que esta no sea la última vez de Curazao en un Mundial.

"Espero que podamos inspirar a la generación más joven que viene subiendo; los niños de seis o siete años que probablemente van a ver a Curazao en el Mundial. Ojalá en unos años (el equipo) clasifique de nuevo al Mundial", destacó.

El resto de rivales de Curazao en la fase de grupos serán Ecuador (20 de junio) y Costa de Marfil (25 de junio).

La bendición del nuevo formato

La oportunidad para la isla caribeña viene de la mano con la ampliación del Mundial a 48 equipos, que Room dijo que democratiza el fútbol.

"Creo que es algo bueno para el Mundial. Trae a muchos más países y muchos más partidos para que vean los fanáticos del fútbol. Es una situación en la que todos ganan", sostuvo.

No obstante, los jugadores se lo ganaron sobre el campo cerrando invictos la clasificación. En el último partido empataron fuera de casa contra Jamaica, en un encuentro en el que la derrota les habría mandado a la repesca.

Con el milagro cumplido, el objetivo ahora es doble: dejar en buen lugar a la isla y disfrutar.

Así lo reflejó el ambiente en la concentración del equipo en el sur de Florida esta semana, donde un día los jugadores llegaron al entrenamiento a bordo de un autobús escolar pintado de azul y con la música a todo volumen.

Mientras que el jueves realizaron un entrenamiento a puerta abierta en el que colaboraron con una escuela infantil local para promocionar la actividad física, en el que predominó el buen ambiente entre los jugadores. EFE

hbc/hbr

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