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Daniel Luque abre la puerta grande en Almería (España)

Daniel Luque abre la puerta grande en Almería (España)

Álvaro RodEíguez del Moral

Almería (España), 27 ago (EFE).- La primera corrida del abono de la Virgen del Mar de Almería se ha saldado con la salida a hombros del diestro Daniel Luque, que ha cuajado una brillante y solvente actuación en una tarde agridulce para Diego Ventura, que malogró con el acero su completa labor con el cuarto. Castella cortó una amable oreja del tercero y no tuvo opción alguna con el sexto.

Diego Ventura fue el encargado de abrir esta corrida mixta que también implicaba el estreno de la casa Matilla – que metió tres cuartos en los tendidos - al frente del centenario coso de la avenida de Vilches, El rejoneador cigarrero iba a demostrar su solvencia con un manejable pero sosísimo ejemplar de Herederos de Ángel Sánchez.

Lo mejor llegó en banderillas, cosiendo al toro a la grupa por ambos pitones en dos vueltas completas al anillo. La clave de su labor fue remontar esa sosería con una monta rítmica, entregada y siempre reunida en la que Ventura lo puso todo. La cosa se estropeó en la suerte suprema. Pinchó seis veces antes de agarrar el rejonazo definitivo.

Al cuarto, del mismo hierro, lo enceló a la grupa de salida antes de emplearse en una lidia trepidante en la que, más allá de los alardes, brilló la reunión y el compromiso del jinete, que ajustó todos los embroques, clavó con precisión y toreó siempre con la cabalgadura. Ventura, esa es la verdad, brilló a un alto nivel pero aún tuvo la virtud de sorprender clavando de poder a poder o prescindiendo del bocado de su montura.

El rejoneador de La Puebla iba a amarrar su triunfo clavando tres rosas y dos cortas en los medios con el toro sometido y el público definitivamente entregado a una faena redonda de principio a fin que iba a culminar de un pinchazo y un rejonazo. El animal tardó en doblar y Ventura tuvo que tirar de descabello enturbiando una gran actuación que podría haber sido de premio gordo.

Castella se iba a templar parando al segundo, un toro de Zalduendo que echó el freno desde los primeros capotazos. Impávido, el diestro francés inició su faena con ayudados por alto y pases cambiados por detrás antes de citarlo de largo para comprobar que el animal presentaba demasiados defectos. Tardo, a la defensiva, no brindó ni una embestida potable por más que su matador intentara buscarle todas las vueltas posibles hasta el punto de cortar una oreja amable.

El quinto no iba a mejorar el panorama. Frenado en el capote, el astado también esperó en banderillas. Castella brindó al público y se empleó en una faena de mayor voluntad que resolución. Era imposible: la violencia y el feo estilo del animal, que no regaló ni una embestida decente, frustraron cualquier esfuerzo. No se podía sacar agua de un pozo seco.

Cerraba el cartel Daniel Luque, que pechó con un tercero muy mal presentado y ayuno de la más mínima clase. Resultó manso en el caballo y duro en la brega, poniendo en apuros a los banderilleros. El matador de Gerena tiró de su impresionante fondo técnico para ir buscándole las vueltas, tapándole las salidas, en una meritísima labor en la que jugó con los toques, las distancias y la colocación para meter en la canasta a su enemigo.

Luque alcanzó a torear con templanza y buen trazo y hasta se relajó en los últimos muletazos de un trasteo rematado con sus genuinas luquecinas pero, sobre todo, con un último mazo de naturales desmayados en los que gustó y se gustó, poniendo a todo el mundo de acuerdo. El espadazo, un punto rinconero, fue eficaz. Las orejas, de peso.

Le quedaba el sexto, el más serio del feo envío de Zalduendo, para redondear su reveladora actuación en Almería. Luque volvió a tirar de su inabarcable fondo técnico para mostrar su excelente momento. El sevillano se relajó por completo en una faena, la de mayor calado artístico de la tarde, en la que toreó a placer, perfectamente enhebrado a la nobleza del animal.

Fue una faena larga y armónica, de aparente facilidad, en la que exprimió por completo a su enemigo. Remató con esa nueva versión de las luquecinas que prodiga ahora y dejó una estocada que necesitó el refrendo del descabello pero no le impidió pasear otro trofeo.

Ficha del festejo

Se lidiaron dos toros de Herederos de Ángel Sánchez para rejones, noble y sosísimo el primero y colaborador el cuarto. En la lidia ordinaria se soltaron cuatro de Zalduendo, mal presentados. Resultó deslucido el segundo; manso y bruto el tercero; de pésimo juego el quinto y noble el sexto.

Diego Ventura: silencio y ovación tras petición.

Sebastián Castella, de rosa palo y oro: oreja y silencio.

Daniel Luque, de zafiro y oro: dos orejas y oreja tras aviso.

Ofició de sobresaliente Enrique Martínez, Chapurra.

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde agradable. EFE

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