De Kenia a la RDC: así prepara MSF a profesionales sanitarios para combatir al ébola
Pablo Muñoz Campaña
Nairobi, 5 ago (EFE).- Una tienda de campaña hospitalaria situada junto al Parque Nacional de Nairobi en Kenia simula las condiciones de un centro de tratamiento de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), una iniciativa de Médicos Sin Fronteras (MSF) para formar a profesionales sanitarios antes de su despliegue en el este congoleño.
"Es un espacio creado casi cercano a la realidad donde puedes aplicar tus conocimientos técnicos sin tener riesgo", dice a EFE Marina González, trabajadora española de MSF que enseña a estos sanitarios a manejar la enfermedad.
Además del aprendizaje técnico sobre la enfermedad, el tratamiento de los pacientes y la bioseguridad, MSF también ofrece formación para manejar la presión dentro de estos centros, donde "se trabaja con mucho estrés".
Durante tres días, estos trabajadores fortalecen su capacidad de responder de forma segura a la epidemia de ébola que azota el este congoleño desde el pasado 15 de mayo, la segunda peor de la historia en cuanto a número de casos, que ya ha dejado 3.874 contagios confirmados, de los que 1.751 han muerto.
Hasta 200 personas han recibido formación en Nairobi, dijo a EFE la coordinadora del proyecto de MSF, Angela Thiongo, quien espera formar a 25 nuevos participantes cada semana hasta finales de diciembre.
Del triaje al aislamiento
Durante una visita guiada para la prensa, EFE constató que el simulacro arranca con un paciente con síntomas compatibles con el ébola, a quien dos sanitarios evalúan y toman la temperatura guardando la distancia de seguridad.
Ante sospechas de infección por el virus del Ébola, un equipo de médicos y enfermeros se viste con sus equipos de protección individual (EPI), cuya correcta colocación es comprobada por uno de los compañeros.
Tras ello, entran todos juntos en la tienda reservada para los infectados, donde comienzan las tareas de cuidados, higiene y evaluación de los pacientes, todo ello bajo estrictas condiciones de limpieza y desinfección.
En caso de fallecimiento, los sanitarios colocan el cuerpo en una bolsa estanca, termosellada y con cierre hermético, que es desinfectada antes de su traslado a una morgue.
Al terminar su trabajo dentro del centro para pacientes, los sanitarios se quitan el EPI siguiendo un estricto protocolo para evitar la autocontaminación.
Enfundarse el traje pese al rechazo social
Con la frente llena de sudor por el calor que provoca el EPI, Peter Gatdiang Body, enfermero sursudanés, cuenta a EFE que decidió comenzar esta formación, a pesar de tener "cero conocimiento" sobre el ébola, para ayudar a las personas y poder "devolver lo aprendido" en este curso.
"He pasado mi vida ayudando a otras personas. Con el ébola también te planteas preguntas sobre si estarás a salvo, o si tu comunidad te aceptará de nuevo", afirma.
En ocasiones, las comunidades de origen o las familias no aceptan a los sanitarios cuando vuelven de trabajar en este tipo de misiones, especialmente si se trata del ébola.
Esta epidemia, que afecta el este congoleño, se corresponde con la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe una vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El virus también se había propagado a la vecina Uganda, aunque el país se declaró "libre de ébola" el 28 de julio, después de 20 contagios confirmados, incluidos 15 casos considerados como importados de la RDC, entre los que hubo dos fallecimientos.
El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. EFE
pmc/aam/mra
(foto)(vídeo)