De la Espriella: el showman millonario, pro-Trump y dique contra la izquierda en Colombia
Bogotá, 16 Jun 2026 (AFP) -
Detrás de una urna de cristal antibalas, un abogado millonario y lenguaraz se convirtió en un fenómeno político. Abelardo de la Espriella, apodado "El Tigre", capitalizó el desencanto con la clase política y con la izquierda para acercarse a la presidencia de Colombia.
Con 47 años, el 'outsider' respaldado por Donald Trump aspira por primera vez a un cargo de elección popular tras años dedicado a defender a paramilitares, narcotraficantes, políticos corruptos y estrellas de fútbol.
El domingo enfrentará al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro, en un balotaje en el que los sondeos lo dan como favorito.
Caribeño y ultraderechista, se define como judeocristiano. Dejó atrás una vida de lujos en la ciudad italiana de Florencia para aspirar a gobernar Colombia con un discurso radical que despierta fervor entre sus seguidores y temor en sus detractores.
En espectáculos ambientados con fuegos artificiales y rugidos de tigre, promete "reconstruir la República", recuperar la seguridad, defender la democracia "por la razón o por la fuerza" y convertirse en "enemigo acérrimo" de la izquierda.
Luego de dejar fuera a la derecha tradicional en la primera vuelta, abrazó un discurso antisistema: "A toda esa mafia que desgobierna Colombia les digo: aquí hay una manada, hay un pueblo que no se arrodilla y que ha venido a enfrentarlos" y "a castigarlos".
Convencido de convertir al Estado en una compañía próspera, se inspira en los mandatarios Javier Milei, Nayib Bukele y Trump.
Cantante de ópera aficionado, suele vestir trajes impecables sin corbata y mocasines. También usa la camiseta amarilla de la selección de fútbol, lo que le valió críticas de la izquierda por apropiarse de este símbolo, al estilo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro.
De nacionalidad estadounidense y colombiana, le llueven cuestionamientos sobre sus vínculos pasados como abogado y el origen de su fortuna. Antes de postular a la presidencia, presumía en redes sociales de viajes en aviones privados, trajes de sastrería, sombreros y lentes oscuros de lujo.
Durante la carrera presidencial fue criticado por declaraciones consideradas machistas y homofóbicas, que sin embargo no afectaron su popularidad.
- La "dolce vita" -
De la Espriella se presenta como un comerciante exitoso: "Yo no soy un mercader de ilusiones, soy un empresario de realidades", dijo a la AFP en campaña.
Camina custodiado por decenas de soldados, policías y escoltas luego de denunciar amenazas de muerte.
Padre de cuatro niños, asegura que tiene "los cojones" para gobernar con "mano de hierro" al país con mayor producción de cocaína del mundo, enfrascado en un conflicto armado de más de seis décadas.
"En mi gobierno, bandido que no se someta (a la justicia) será dado de baja", decía. Para combatir a las mafias quiere aliarse militarmente con Estados Unidos e Israel.
Apuesta por sepultar el tribunal surgido del acuerdo de paz con la guerrilla FARC en 2016, que juzga los peores crímenes del conflicto armado.
Asegura que vivía la "dolce vita" en Florencia y que la campaña es un "sacrificio" por "la patria".
Su esposa afirmó que en caso de perder el balotaje volverán a Italia, donde tienen "la vida resuelta".
- "Firmes por la patria" -
De la Espriella se presenta como una persona aguerrida que conformará un gobierno "inflexible frente al terrorismo".
En actos públicos aparece representado como un tigre de colmillos afilados gracias a la inteligencia artificial.
En sus redes se le ve fumando tabaco o promocionando sus negocios de vinos y rones. Además, tiene su propia marca de ropa llamada "De la Espriella Style".
Defiende el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y quiere construir megacárceles en las que los presos estén a "diez pisos bajo tierra" alimentados "con pan y agua".
Con el saludo militar y un vehemente "¡firmes por la patria!" conquista a soldados retirados que lo acompañan en sus mítines.
Aunque expresa un desprecio por los políticos, tiene "una gran amistad" con el influyente expresidente de derecha Álvaro Uribe (2002-2010).
De la Espriella sostiene que vive "acorde a los principios judeocristianos", pese a que antes se consideraba ateo.
Su padre también es un político, pero suele decir que proviene de una familia de ganaderos en el Caribe, donde creció "al estilo de Tom Sawyer" pescando y jugando en el campo.
Su forma de hablar desfachatada le ha causado problemas. En una ocasión aseguró que en Colombia se debía "destripar" a la izquierda, declaraciones por las que luego pidió perdón.
En otra entrevista contó que de joven se divertía amarrando pólvora a gatos para hacerlos volar por el aire, y sugirió que los animales morían. Posteriormente afirmó que se trataba de una broma.
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