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De la garantía de Mikel Merino al liderato pendiente contra Inglaterra

De la garantía de Mikel Merino al liderato pendiente contra Inglaterra

Iñaki Dufour

Redacción deportes, 6 oct (EFE).- Pura intensidad Croacia, enrabietada por los siete goles encajados hace apenas tres días en Rijeka, la aparición de nuevo desde el banquillo de Mikel Merino fue indispensable para la selección española, goleador oportuno con el 1-1 y ganador en el tramo final con el 1-2; siempre una garantía para su equipo, clasificado para cuartos de final de la Liga de Naciones y en pugna por el liderato con Inglaterra, tres puntos por detrás.

Nada casual, siempre causal, muchas veces determinante, hay demostraciones de sobra de Merino en sus 55 partidos, con 15 tantos, con el equipo nacional absoluto.

Son ejemplos que han quedado para la historia. El gol en la prórroga a Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa 2024, de la que después fue campeón, o en los instantes finales ante Portugal y Bélgica, en las victorias por 0-1 en octavos y 1-2 en cuartos del Mundial 2026, del que también logró el título.

Sustituto al descanso de Álex Baena, por un golpe en el tramo final de la primera parte, Mikel Merino tardó apenas un cuarto de hora en marcar el gol que tanto le había costado a España hasta entonces. Oportuno, dentro del área, con la sencillez de un toque con la derecha en el área para batir a Livakovic. Estaba en el sitio exacto en el momento justo. Igual que después, en el minuto 88, con el golpeo con la izquierda dentro del área. La victoria. La undécima seguida.

Ya está hecha la clasificación para los cuartos de final de la Liga de Naciones. Aún debe resolver si como primero o segundo de grupo, pero en una de las dos posiciones estará segundo. El pulso será con Inglaterra, con un duelo que se proyecta aparentemente decisivo a más de un mes vista: el 15 de noviembre en su choque directo en el estadio Metropolitano del Atlético de Madrid. Antes, el día 12, España visita la República Checa. Suma un pleno de 12 puntos.

Necesitará intensidad. Advertida está del partido de este martes contra Croacia. Ya lo sintió a los 15 segundos Mikel Oyarzabal, en una de las primeras pugnas del partido. También Rodrigo Hernández, embestido por un rival en los primeros compases. Igualmente notó la presión Pedri González, establecido de nuevo en el once tipo este martes por la baja por su reciente paternidad de Fabián Ruiz, como Marc Pubill, a falta de Pedro Porro. El lateral del Atlético de Madrid también sufrió la fuerte entrada de Perisic.

El conjunto balcánico surgió muchas revoluciones por encima de la vigente campeona del mundo. Y eso, en el fútbol actual, es una cuestión a menudo decisiva. En encuentros de tanto nivel físico, igualarlo, cuanto menos acercarse al despliegue y el ímpetu del oponente, es la base de cualquier victoria. España lo percibió. Y lo sufrió todo el primer acto, agarrado a las manos salvadoras de Unai Simón para no encajar más de un gol.

Nunca hubo debate en la portería de España de puertas hacia adentro, en la cabeza de Luis de la Fuente. El Mundial fue la demostración más evidente. Siempre jugó Unai Simón, reivindicado entonces, Guante de Oro incluido, entre la competencia y el compañerismo de David Raya y Joan García, fuera de esta convocatoria por una lesión.

Un cabezazo avanzó la ofensiva de Croacia. La repelió el portero del Athletic Club, que también se estiró para despejar con su mano derecha el remate cruzado de Matanovic. Su rechace fue a la cabeza de Perisic. Ahí ya no alcanzó el guardameta, batido con el 1-0 sobrepasado el cuarto de hora. España ha recibido cinco goles en los últimos cuatro encuentros en esta Liga de Naciones. Segurísima en el Mundial, es una advertencia.

Había sostenido España su marco a cero en 14 de los 18 partidos jugados hasta la final del pasado Mundial 2026 incluida, con el 1-0 a Argentina. Desde entonces, no ha mantenido su portería a cero en ninguno de sus cuatro choques de la presente edición de la Liga de Naciones. Está cerca de los cuartos de final, pero aún no es segura en ellos.

España terminó la primera parte con cinco intentos de remate, sólo uno entre los tres palos. No alcanzó el destino de la portería Lamine Yamal en una de las últimas acciones de la primera mitad. Necesitaba más. Y a ello apuntó en el segundo tiempo, ya con Mikel Merino, de nuevo al rescate, otra vez decisivo y goleador en el 1-1.

Un nuevo horizonte para España, que se aclaró aún más con la expulsión por doble amarilla de Iván Perisic por una falta leve sobre Marc Cucurella. La revisión confirmó la sanción. El lateral español recibió desde entonces los abucheos del público. Ya era el tramo final del choque. Aún quedaba el segundo gol de Mikel Merino. La garantía de España. EFE

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