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Decenas de miles de personas desfilan en calma en París exigiendo demandas de la izquierda

Decenas de miles de personas desfilan en calma en París exigiendo demandas de la izquierda

Ángel Calvo

París, 24 oct (EFE).- Decenas de miles de personas (110.000, según la policía) desfilaron este sábado en París mayormente en calma, en un ambiente muy diferente de la tensión que se había vivido hace justo una semana, reclamando las exigencias de los estudiantes y más ampliamente las de la izquierda radical francesa.

"Nuestras reivindicaciones son salir de este sistema capitalista que está destruyendo la vida de la gente y dar un giro", explicó a EFE un joven que había estudiado teatro y que dijo que ahora le resulta muy difícil vivir de su oficio porque no hay dinero para la cultura.

El joven insistió en recordar que en el origen de este movimiento de protestas están "las reivindicaciones de los estudiantes de los institutos" que buscan "un futuro más luminoso".

Los estudiantes de institutos empezaron a salir a la calle en septiembre para reclamar en particular mejores condiciones materiales en los centros o la sustitución de los profesores ausentes, reivindicaciones que se han estimado en unos 10.000 millones de euros.

Otra joven, que trabaja como intermitente del espectáculo en rodajes de cine, además de señalar que comparte las reclamaciones "de los estudiantes y de millones de trabajadores franceses", cargó contra el Gobierno "que nos estafa -dijo- de principio a fin".

"Estamos al comienzo de una dictadura", denunció antes de explicar que había acudido a la concentración para mostrar también su rechazo al "racismo" y al "fascismo" y el "hartazgo general".

Un inspector de trabajo que contó a EFE que quería apoyar las reivindicaciones de la juventud, se mostró esperanzado de que esta presión dé resultados: "No nos manifestamos por manifestarnos. Si el Gobierno retrocede y anuncia esta noche miles de millones (de euros) para la educación, estaremos contentos".

En las pancartas, mucho más que los problemas sobre la carestía de la vida aparecían frases contra el sistema capitalista, contra el presidente francés, Emmanuel Macron, o contra las fuerzas del orden, así como denuncias sobre la situación de Palestina y contra la política de Israel.

Sobre el efecto que pueden tener para la imagen de este movimiento de protesta las imágenes de actos de violencia y pillajes de cientos de comercios que se vieron el sábado pasado, un ingeniero que trabaja en una consultoría y que se había unido a la manifestación, se esforzó en relativizar el fenómeno.

Dijo estar entristecido por los comerciantes saqueados y en particular por el Ayuntamiento de Limoges, que fue incendiado por grupos de alborotadores, y se quejó de que los medios se hubieran centrado en los incidentes y esquivado "las verdaderas discusiones sobre las cuestiones de fondo".

"Fuimos 600.000 a 700.000 manifestantes la semana pasada -incidió- y tal vez 10.000 alborotadores y fue ese tal vez 1 % el que tomó importancia mediática cuando la cuestión eran las manifestaciones y las reivindicaciones", lamentó.

El desfile de París comenzó en la Puerta de Italia, en el extremo sur de la ciudad, y se dirigió a la Puerta de Vincennes por los llamados "bulevares de los mariscales" (porque llevan nombres de antiguos mariscales).

Un recorrido alejado de los trayectos por los que discurren habitualmente las manifestaciones en París, y que fue impuesto por la Prefectura de Policía el viernes por la tarde en contra de los sindicatos organizadores, con el argumento de que se trataba de preservar los comercios del centro de la capital.

Los convocantes incluso recurrieron por el procedimiento de urgencia a la justicia administrativa para que diera visto bueno al trazado que inicialmente habían negociado con la Prefectura de Policía, entre la plaza de la Bastilla y la de la Nación.

Sin embargo, los jueces administrativos rechazaron el recurso esta misma mañana y las fuerzas del orden blindaron la plaza de la Bastilla con controles y registros y con el efecto disuasorio de un cañón de agua y agentes antidisturbios para impedir que acudieran, pese a la prohibición, algunos recalcitrantes.

Como es muy corriente en las manifestaciones sindicales o de movimientos de izquierda, al final del desfile la situación se tensó con grupos que se enfrentaron a la policía, que hicieron uso de gases lacrimógenos. EFE

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