Agencias

Del podio al escaño

Del podio al escaño

Juan José Lahuerta

Madrid, 5 oct (EFE).- Ganaron medallas olímpicas, levantaron Copas del Mundo, conquistaron títulos mundiales o alcanzaron el Balón de Oro. Después cambiaron las pistas, los estadios y los vestuarios por parlamentos, ayuntamientos y gobiernos. La política ha encontrado durante décadas candidatos entre las grandes figuras del deporte, algunas de las cuales llegaron incluso a dirigir un país.

La convocatoria de elecciones generales en España devuelve la competición a las urnas y recupera una relación, la del deporte y la política, con numerosos precedentes. Desde campeones olímpicos españoles que acabaron ocupando un escaño hasta George Weah, que recorrió el camino más largo: de ser considerado el mejor futbolista del planeta a convertirse en presidente de Liberia en 2018.

El atletismo español ha proporcionado algunos de los ejemplos más reconocibles. Ruth Beitia compaginó durante parte de su carrera deportiva la competición con la política. Diputada del Partido Popular en el Parlamento de Cantabria desde 2011, renovó su escaño en 2015 y en 2016, todavía como parlamentaria, alcanzó la cima de su trayectoria con el oro olímpico de salto de altura en Río de Janeiro 2016.

Dos años después, se incorporó a la ejecutiva nacional del PP y en enero de 2019 fue elegida candidata a la Presidencia de Cantabria, aunque renunció pocos días después por razones personales y familiares.

También llegó a una cámara legislativa Abel Antón, uno de los grandes nombres del fondo español. Campeón del mundo de maratón en Atenas 1997 y Sevilla 1999, entró primero en la política municipal y después fue elegido senador del PP por Soria en 2011. Permaneció en la Cámara Alta hasta la disolución de la legislatura en octubre de 2015.

En aquel Senado coincidió con otra atleta, Marta Domínguez. La palentina, campeona mundial de 3.000 metros obstáculos en 2009 antes de que una sanción por dopaje provocara la anulación posterior de varios de sus resultados, fue senadora del PP entre 2011 y 2015 y ejerció como portavoz de Deportes de su grupo en la Comisión de Educación y Deporte.

De Barcelona 92 a la política

El campeón olímpico Fermín Cacho tomó otro camino. Oro en los 1.500 metros de Barcelona 1992 y plata cuatro años después en Atlanta, formó parte de una candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Andújar (Jaén) y consiguió acta de concejal. Su paso por la política, sin embargo, terminó dejándole un recuerdo amargo. Años después reconoció públicamente su "desengaño" con aquella experiencia.

También los Juegos de Barcelona estuvieron en el origen de otra carrera que terminó en un parlamento. Theresa Zabell ganó en 1992 el primero de sus dos oros olímpicos en vela, repitió título en Atlanta 1996 y tres años después se convirtió en eurodiputada del PP. Permaneció en el Parlamento Europeo hasta 2004 y llegó a ser vicepresidenta de la Comisión de Cultura, Juventud, Educación, Medios de Comunicación y Deporte.

La conexión alcanza también los banquillos. Pepu Hernández, seleccionador de la España campeona del mundo de baloncesto en Japón 2006, fue candidato socialista a la Alcaldía de Madrid en 2019 y posteriormente concejal. Javier Imbroda, también exseleccionador nacional de baloncesto, fue elegido diputado autonómico por Ciudadanos y ejerció como consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía hasta su fallecimiento en 2022.

El salto del deporte a la política sigue vigente en España. El piragüista Cristian Toro, campeón olímpico junto a Saúl Craviotto en Río 2016, es actualmente concejal de Vox en el Ayuntamiento de Madrid y portavoz nacional de Deportes del partido, mientras que Víctor Gutiérrez, exinternacional español de waterpolo, ocupa un escaño por el PSOE en el Congreso de los Diputados.

Todas son carreras políticas de distinta dimensión, pero ninguna alcanzó la altura de algunas protagonizadas fuera de España.

Del Balón de Oro a la presidencia

George Weah representa probablemente el caso más extraordinario. Delantero del Mónaco, París Saint-Germain y Milan, entre otros equipos, en 1995 se convirtió en el primer futbolista africano ganador del Balón de Oro. Más de dos décadas después, el 22 de enero de 2018, tomó posesión como presidente de Liberia.

Antes había sido senador y había construido una carrera política que terminó llevándole a la jefatura del Estado, que ocupó hasta enero de 2024. Del mejor futbolista del mundo a presidente de su país.

Otro Balón de Oro, el italiano Gianni Rivera, también incursionó con éxito en la política. 'El Bambino de Oro", ganador del máximo galardón individual en 1969, fue diputado del Parlamento italiano (1987-2001), subsecretario de Estado para la Defensa en cuatro gobiernos (1996–2001) y europarlamentario (2005 – 2009) .

Otro de los grandes delanteros de los años noventa, el brasileño Romário, siguió una ruta parecida, aunque sin llegar a la presidencia. Campeón del mundo y gran figura de Brasil en el Mundial de Estados Unidos 1994, entró primero en la Cámara de Diputados y en 2015 dio el salto al Senado. Reelegido posteriormente, su actual mandato como senador por Río de Janeiro se extiende hasta 2031.

El fútbol también llevó a la política al georgiano Kakha Kaladze. Defensa del Milan que conquistó dos Ligas de Campeones, colgó las botas en 2012 y ese mismo año entró de lleno en la vida pública de su país. Fue ministro de Energía y viceprimer ministro de Georgia antes de ser elegido alcalde de Tiflis en 2017, cargo para el que fue reelegido cuatro años después.

Más dramática ha sido la trayectoria de Vitali Klitschko. Campeón mundial de los pesos pesados, dejó definitivamente el boxeo profesional en 2013 después de haber iniciado ya su actividad política. Diputado del Parlamento ucraniano, en 2014 fue elegido alcalde de Kiev, puesto desde el que se convirtió en uno de los rostros internacionales de la capital ucraniana tras la invasión rusa.

También Sebastian Coe conoció los dos mundos. Uno de los grandes mediofondistas de la historia, doble campeón olímpico de 1.500 metros en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984, fue posteriormente diputado conservador en el Parlamento británico y miembro de la Cámara de los Lores antes de regresar a la gestión deportiva hasta alcanzar la presidencia de la federación internacional de atletismo (World Athletics).

Del cronómetro al hemiciclo; del cuadrilátero al ayuntamiento; de una Copa del Mundo a un Gobierno. El deporte y la política comparten vocabulario -victorias, derrotas, rivales, liderazgo y competición-, pero no siempre las mismas reglas. Muchos campeones decidieron probarlas. Y ninguno llevó el viaje tan lejos como Weah: primero conquistó el voto del fútbol y, años después, el de las urnas. EFE

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