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Descubren el primer satélite natural fuera del sistema solar

Descubren el primer satélite natural fuera del sistema solar

Redacción Ciencia, 22 jul (EFE).- Los científicos han descubierto 6.000 exoplanetas fuera del sistema solar, pero nunca habían identificado un exosatélite. Hasta hoy. La revista Nature describe este miércoles el primero: un hallazgo sin precedentes liderado por investigadores chilenos y hecho con las observaciones del telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral (ESO).

"Es el primer satélite natural que encontramos fuera del sistema solar, se trata de un cuerpo gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita alrededor de una enana marrón durante unos 170 días", destaca en una entrevista con EFE la astrofísica Alice Zurdo, profesora de la Universidad Diego Portales y directora del proyecto de investigación Núcleo Milenio YEMS (siglas en inglés de exoplanetas jóvenes y sus lunas), ambos en Chile.

Zurdo, de origen italiano, lleva 11 años en Chile dedicada a la búsqueda y estudio de satélites. Desde hace 5 años dirige el proyecto YEMS para encontrarlos; y confiesa que, ni en sus mejores sueños, hubiera imaginado que iban a descubrir el primero fuera del sistema solar en tan poco tiempo.

Para conocer la dimensión del descubrimiento basta decir que los astrofísicos llevaban más de 40 años especialmente dedicados a buscar satélites fuera del sistema solar sin haber identificado ninguno hasta ahora.

Dentro del sistema solar si que se han descrito ya más de 400 satélites o lunas.

Este hito "abre nuevos desafíos y preguntas por responder a la comunidad científica, como por ejemplo cuándo se ha formado ese satélite, por qué existe o cuántos más hay", avanza la investigadora.

¿Exoluna?

Lo que Zurdo y el resto del equipo aún no tienen claro es si el primer satélite fuera del sistema solar puede ser definido como una "exoluna", teniendo en cuante que tiene una enorme masa, similar a la del planeta Júpiter, y que, a diferencia de las lunas del sistema solar, no orbita alrededor de un planeta sino de una estrella enana marrón (CD-35 2722), que tiene la mitad de masa que el Sol.

"No hay nada comparable en el sistema solar", apunta.

"Este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro sistema solar, como planeta y luna", afirma otro de los autores, el investigador chileno Kevin Hoy, afiliado a la Universidad Diego Portales y al proyecto YEMS.

Por eso, ambos investigadores inciden en que "lo de menos en llamarle con las categorías creadas precisamente en el sistema solar. Lo más importe es la puerta que abre a descubrir objetos diferentes más allá", explica la investigadora italiana.

Además de lograr descubrir nuevos tipos de objetos en el espacio, detectar satélites en otros sistemas planetarios puede ayudar a la ciencia a entender cuán diversa puede ser su formación y evolución.

Zurlo y su equipo han utilizado el instrumento CRIRES+ instalado en el telescopio extremadamente grande de ESO en Chile y empleando el método que se utilizó para encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol.

Aplicaron este método de velocidad radial para detectar pequeños "bamboleos" en la enana marrón causados por el objeto que la orbita, detectando lo que el equipo cree que es una evidencia sólida de la presencia de este satélite (luna) fuera del sistema solar.

"El instrumento cuenta con un espectógrafo muy preciso y poderoso, de 8 metros de diámetro. Lo logrado es gracias a una especie de 'estado del arte de esta herramienta'", agrega la astrofísica,

Con su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada, el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas.

Enorme potencial

Los descubrimientos con el próximo ELT "harán reconsiderar aún más cómo etiquetamos los objetos planetarios de sistemas diferentes al nuestro", subraya el equipo de ESO, que tiene el apoyo de 16 Estados miembros, entre ellos de España.

"Este hallazgo demuestra el potencial tecnológico de la instrumentación actual y sirve como prueba para estos nuevos instrumentos", destaca Jorge Lillo-Box, investigador científico en el Centro español de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), en una reacción recogida en Science Media Centre.

"La relevancia del estudio no radica en la nomenclatura de lo que se ha detectado, sino en la capacidad técnica que ha habilitado el instrumento CRIRES+ de ESO para poder obtener velocidades radiales precisas de objetos muy débiles (como esta enana marrón) y, además, a poca separación angular de otra estrella", añade Lillo-Box.

En otra reacción a este estudio, el astrofísico en la Universidad de Sevilla y en varios proyectos de investigación espacial internacionales, Javier Peralta, incide en que la magnitud de este hallazgo "es similar a todo lo que vino cuando empezamos la carrera de descubrimientos de exoplanetas" (hoy se conocen más de 6.000).

"Nos ayudaría a entender cómo se forman los sistemas planetarios", concluye Peralta.EFE

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