Agencias

Detrás de las ruinas, el paraíso de surfistas que sobrevivió a sismos en Venezuela

Detrás de las ruinas, el paraíso de surfistas que sobrevivió a sismos en Venezuela

Anare, Venezuela, 16 Jul 2026 (AFP) -

Mientras voluntarios y familiares buscan recuperar a los fallecidos entre montañas impenetrables de escombros que dejaron los devastadores terremotos en Venezuela, un pueblo de surfistas cercano a la zona cero espera el regreso de turistas.

Paraíso caribeño, Anare es de los pocos lugares del estado La Guaira que no fue alcanzado por los efectos destructores de los dos sismos registrados con un intervalo de apenas segundos el 24 de junio, que ya dejan más de 4.800 muertos.

Antes de llegar al pueblo de unos 4.000 habitantes hay que atravesar un cementerio de edificios colapsados, una imagen predominante en buena parte del litoral ubicado a 40 km de Caracas.

Aunque sus pobladores sintieron la tierra estremecerse, las casas ancladas a una colina con vista al Caribe quedaron intactas.

"Este pueblo sigue todavía firme, no perdemos las esperanzas de que todo eso pase, esperemos que todo mejore", dice a AFP, Daniel Lozada, instructor de surf y pescador de 18 años.

Lozada pesca con su caña al atardecer al lado de dos hombres en un pequeño malecón. A un costado un perro juega entre las olas.

El ambiente apacible de Anare contrasta con lo que sucede a unos pocos kilómetros, donde rescatistas y voluntarios cavan hasta la madrugada túneles entre toneladas de concreto, intentando recuperar a difuntos atrapados por los terremotos.

Esta comunidad bordeada por un río se ha vuelto un refugio para sobrevivientes de los terremotos. También lo fue durante los deslaves que dejaron miles de víctimas en 1999.

Sin embargo, miles de familias que perdieron sus hogares viven cerca de ahí hacinadas en campamentos bajo precarias condiciones de higiene.

La palabra "Bienvenidos" escrita con pintura negra en spray está estampada en uno de los quioscos ubicados cerca de la playa de Anare, que solía recibir a cientos de turistas cada día, en especial los fines de semana.

- "Un pueblo bendecido" -

Henry Romero, un jubilado de 65 años, acompaña a Daniel a probar suerte con su caña de pescar. Suele capturar peces de hasta diez kilos muy cerca de la orilla ceñida por rompeolas que dosifican la intensidad del oleaje.

El mar siempre les ha dado sustento. Luego de los terremotos reciben donaciones de alimentos, algo que agradecen en medio de la postración económica por la ausencia de turistas.

"Este es un pueblo jardín, siempre ha sido un pueblo tranquilo que vive del turismo", sostiene Henry, quien perdió familiares que vivían en poblaciones cercanas. Vecinos suyos que trabajaban en la zona del desastre resultaron heridos.

Luego de jubilarse construyó una pequeña posada para recibir a visitantes. Ahora siente que el futuro del turismo es incierto por el temor de muchos de ir a la zona.

"Estamos deseando que vuelva el turismo nuevamente para que la vida continúe normal", clama.

José Izaguirre, un pescador de 40 años dice estar acostumbrado a los desastres naturales que han marcado al estado La Guaira, por eso descarta irse a otro lado.

"De aquí no nos vamos", afirma. "Anare es un pueblo bendecido, han pasado muchas cosas y este pueblo nunca ha sufrido".

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