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Disputa euroatlántica sobre gas natural ensombrece las elecciones de Bosnia-Herzegovina

Disputa euroatlántica sobre gas natural ensombrece las elecciones de Bosnia-Herzegovina

Ivan Blazhevski

Skopie, 1 oct (EFE).- Bosnia-Herzegovina celebra este domingo sus décimas elecciones generales desde el final de la guerra en 1995 en medio de una creciente disputa entre la UE y Estados Unidos sobre el futuro rumbo político y económico del país balcánico.

Uno de los detonantes de las discrepancias entre Bruselas y Washington fue la adjudicación sin licitación pública de un contrato de gas a una pequeña empresa vinculada al entorno personal del presidente estadounidense, Donald Trump.

Según Radio Free Europe y varios medios locales e internacionales, el acuerdo con la firma AAFS Infrastructure and Energy busca introducir en los Balcanes gas natural licuado (GNL) de EE.UU., con el supuesto objetivo de reducir la dependencia energética de Rusia.

Detrás de AAFS figuran Jesse Binnall, un exabogado de Trump, y Joseph Flynn, hermano de Michael Flynn, exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

La compañía firmó un contrato de 1.500 millones de dólares para desarrollar de aquí a 2028 un gasoducto conectado a una gran terminal situada en la isla croata de Krk, que tiene una capacidad para transportar hasta 3.000 millones de metros cúbicos anuales de GNL.

El proyecto incluye la construcción de tres o cuatro centrales eléctricas de gas para sustituir al carbón local y busca reemplazar los 225 millones de metros cúbicos que el país importa actualmente de Rusia a través de Serbia por el gasoducto TurkStream.

Malestar en Bruselas

A pesar de que la UE coincide en la necesidad de reducir al máximo las compras europeas de energía rusa, este proyecto ha generado malestar en Bruselas, que supervisa las reformas de Bosnia de cara a una futura adhesión comunitaria.

Según advirtió la Comisión Europea, conceder contratos de esta magnitud a una empresa privada sin concurso público vulnera las normativas comunitarias, obstaculiza el proceso de integración del país en la UE y pone en riesgo el desembolso de fondos europeos previos a la adhesión.

Además, la dependencia del gas natural licuado de Estados Unidos aleja a Bosnia de los objetivos medioambientales que impulsa la UE, también para los futuros miembros.

Según Wolfgang Petritsch, un antiguo Alto Representante Internacional para Bosnia-Herzgovina, "en lugar de acercarse a la UE, el país se está alejando de ella, no solo políticamente sino también económicamente".

"La dependencia, que antes existía con respecto a Rusia, se ha trasladado ahora a Estados Unidos, o sea, fuera de Europa", advirtió el veterano diplomático austríaco hace unos días durante una conferencia en Viena.

A esta disputa energética se suma la falta de consenso transatlántico para elegir precisamente a un nuevo Alto Representante internacional tras la dimisión en mayo del alemán Christian Schmidt.

Este cargo, con poderes especiales, fue creado en 1995 para velar por el cumplimiento de los Acuerdos de Dayton y actualmente lo ejerce de forma interina el diplomático estadounidense Louis Chishock.

Mientras que la UE exige que la interinidad sea temporal, Estados Unidos amenazó con "reconsiderar su papel" en Bosnia-Herzegovina ante la falta de acuerdo para nombrar al sustituto de Schmidt, un bloqueo que atribuye a la "indecisión europea".

Esta brecha estratégica ya se evidenció con el viraje de EEUU hacia el liderazgo serbobosnio, de marcada tendencia secesionista y prorrusa, tras el regreso de Trump en enero de 2025.

Bruselas mantiene sus recelos hacia la cúpula de la llamada República Srpska, al tiempo que Washington levantó a finales de 2025 sus sanciones contra el líder serbobosnio Milorad Dodik, cuyo entorno cercano mantiene contactos con familiares y colaboradores de Trump.

Las elecciones de este domingo definirán la Presidencia tripartita de Bosnia y los parlamentos nacional y regionales en medio de este escenario de nuevo encaje geopolítico.

Según medios locales, AAFS aguarda el resultado de las urnas para culminar otras operaciones en Bosnia, como las concesiones de los aeropuertos de Mostar y Sarajevo, además del desarrollo de un centro de datos valorado en unos 450 millones de euros. EFE

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