Documentalista colombiana: falta de acceso a vivienda digna no es solo problema de oferta
Martina Castells González
Bogotá, 6 may (EFE).- La falta de acceso a la vivienda digna y la existencia de apartamentos vacíos en Nueva York evidencian un problema que "no es solamente de oferta", sino "más profundo", argumenta en una entrevista con EFE la documentalista colombiana Catalina Santamaría, quien retrata en 'Squatters' una alternativa de vida marcada por la comunidad y la resistencia en esa ciudad en los años 90.
"Hay una cantidad de edificios vacíos y gente que no tiene acceso a una vivienda digna", afirma la directora del documental, que explora cómo migrantes y artistas ocuparon construcciones abandonadas en el barrio neoyorquino Lower East Side de Manhattan para convertirlas en hogares colectivos.
La cineasta llegó a Nueva York en 1995 para continuar sus estudios y, dos años después, entró en contacto con el mundo de los 'squatters', también conocidos como okupas, a través de un amigo colombiano que la invitó a su apartamento en el edificio Umbrella House, un bloque que en esa época estaba abandonado, a medio construir y donde vivían jóvenes migrantes, principalmente artistas.
"Uno siente que va a entrar a un edificio abandonado, pero una vez dentro ves que está muy habitado, con mucha vida", recuerda Santamaría, quien añade que esa primera impresión fue el punto de partida de un proceso que, con el tiempo, culminaría en un documental que rinde homenaje a este movimiento alternativo de vida.
'Squatters', que se estrena este jueves en Colombia, muestra la vida en Umbrella House y Puerta 10, dos edificios de la gran manzana donde convivían personas de distintas nacionalidades que llegaron a estos espacios mayoritariamente por necesidad de vivienda y con el propósito de "decidir vivir de otra manera".
Las condiciones en el edificio eran precarias en muchos aspectos debido a la ausencia de calefacción, la infraestructura incompleta o los constantes riesgos de desalojo.
Sin embargo, en medio de estas dificultades, surgían fuertes lazos de solidaridad entre los habitantes, quienes reconstruyeron el edificio y formaron una comunidad en el barrio.
"Tenían que estar todos muy unidos, como un pelotón del ejército", señala Santamaría, al explicar que la cohesión del grupo era clave tanto para la convivencia como para resistir la presión de las autoridades.
Uno de los momentos más críticos que se plasma en el documental ocurrió cuando el edificio colindante de uno de los bloques colapsó y tuvo que ser demolido, lo que puso en riesgo la permanencia de los ocupantes, que durante tres días tuvieron que permanecer dentro de sus viviendas sin dejar entrar ni salir a nadie.
Cooperativas de vivienda
Con el paso del tiempo, los habitantes de algunos de estos espacios acordaron con la ciudad de Nueva York su legalización a través de la Urban Homesteading Assistance Board (UHAB), una organización que apoya la creación de cooperativas de vivienda asequible donde los inquilinos son los propietarios colectivos del inmueble.
Aun así, la directora advierte que el modelo ha cambiado significativamente, pues "cada vez es más difícil" que surjan iniciativas similares debido a las regulaciones actuales.
El documental pone el arte en el centro como recurso dentro de estas comunidades, en las que muchos de sus integrantes eran artistas que encontraron en estos espacios un lugar para crear, compartir y desarrollar proyectos colectivos.
"Muchos escogieron llegar ahí por ser artistas, allí tenían su lugar, tenían más tiempo para trabajar en su arte y no tenían que estar tanto tiempo en otro lado pagando su renta", apunta Santamaría.
En última instancia, la directora define su obra como un homenaje a quienes, en condiciones adversas, lograron construir algo más que un refugio en Nueva York.
"Es una muestra de que se pueden lograr cosas cuando se trabaja en grupo", concluye. EFE
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